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EDUCACIÓN

Despedida de un colegio de religiosas por hablar a sus alumnas sobre el aborto

Palma de Mallorca

Catalina Gornals Ferrá, ex profesora de EGB del Colegio Madre Alberta de Palma de Mallorca, ha firmado el finiquito que le ha presentado la dirección del centro, por el que voluntariamente acepta las condiciones de rescisión de su contrato de trabajo, ante la amenaza de despido que había recibido por explicar en una de sus clases el tema del aborto a niñas de 10 años. Tanto los sindicatos de enseñanza, como un grupo de padres de las alumnas, han escrito cartas de protesta por lo que consideran una violación del artículo 27 de la Constitución.

"He firmado el finiquito porque no tenía posibilidades de seguir trabajando en el colegio", dijo Catalina Gornals a EL PAIS. "Estos últimos días había recibido presiones y represalias. La dirección del colegio me había ofrecido dar clases de lectura y otras tareas auxiliares, y yo he preferido marcharme. Creo que todo esto se debe no sólo a que les hablase a las niñas sobre el aborto, sino a un juicio que sobre mi vida privada y mi actitud tiene la dirección".Catalina Gornals dijo a este periódico que Rosa Paradinas, directora del colegio Madre Alberta, ya había actuado de forma parecida en Bilbao, de donde se trasladó a Palma a principios de este curso, para encargarse del centro. "En el colegio bilbaíno de La Pureza, Rosa Paradinas ya había despedido a 24 o 25 profesoras, por razones arbitrarias".

Después de 12 años de ejercer la enseñanza en el Madre Alberta, Catalina Gornals está ahora en paro, aunque tiene una oferta para trabajar en un colegio, "pero no está decidido todavía".

En apoyo de Catalina Gornals, el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de las Islas (STEI), la Federación de Enseñanza de CC OO, la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT) y el Colegio de Doctores y Licenciados de Baleares han enviado sendos escritos de protesta a la dirección provincial del Ministerio de Educación y Ciencia y al Colegio Madre Alberta, por lo que consideran "un atentado flagrante contra los derechos de todos los profesores que trabajan en la enseñanza".

"La privación de un puesto de trabajo", según los citados escritos, "no está basada en el incumplimiento de sus obligaciones, sino en el poder que la dirección del centro se atribuye para intimidar y acallar a los trabajadores que no les agradan y que mantienen una postura personal y profesional no identificada con la titularidad del centro, sino en el ejercicio profesional que considera que 'La educacíón tendrá como objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana, en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales' (artículo 27 de la Constitución)".

En los escritos de protesta se solicita a la Dirección Provincial de Educación que "previa audiencia a las dos partes, se pronuncie claramente sobre si la conducta de Catalina Gornals, como enseñante, es correcta o no", y se critica la actuación de Rosa Paradinas, acusándola de que "el intento de expulsión no se basa en ningún incumplimiento de su trabajo como educadora, sino en el deseo de privarla de su empleo porque, o bien su actitud, o bien sus opiniones, no les gustan". También un grupo de padres de alumnas del Madre Alberta ha apoyado públicamente a Catalina Gornals, mediante una carta dirigida a los medios de comunicación, señalando que "si la profesora habló del aborto, fue al ser requerida a ello por las niñas, que estaban naturalmente inquietas ante el tema, debido a la proliferación de escritos y carteles que circulaban por el colegio, y que al preguntarle a la monja que imparte la clase de religión, recibieron por respuesta una cruda definición de diccionario ( ... ).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 1983