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Una mina mató a los dos periodistas norteamericanos en Honduras

El Ejército hondureño ha rectificado la versión oficial sobre la muerte de dos periodistas norteamericanos, ocurrida el pasado día 21 en una zona cercana a la frontera nicaragüense.La explosión de su coche -se explica ahora- no fue originada por una granada antitanque disparada por el Ejército sandinista, sino que fue debida al estallido de una mina.

Un documento público de las fuerzas armadas señala que los daños que sufrió el vehículo y las lesiones de los periodistas ponen en evidencia, sin margen de duda, que el suceso fue causado "por la activación y detonación posterior de una mina terrestre del tipo antitanque, que estalla por contacto o por el peso del vehículo".

Los especialistas militares que han investigado el caso aseguran, sin embargo, que fue el Ejército nicaragüense el que minó la zona, con lo que en última instancia se mantiene la acusación inicial. No resulta fácil de creer que soldados sandinistas hayan podido penetrar impunemente en territorio hondureño para minar una carretera sometida a frecuente tráfico militar, sin que nadie se diera cuenta de la operación.

Esta segunda versión de los hechos deja en evidencia al presidente Ronald Reagan, que a las pocas horas del suceso manifestó que los dos periodistas habían sido víctimas de una "acción deliberada" contra un objetivo no militar reconocido, lo que bastó para que algunos medios calificaran el hecho de asesinato.

El Gobierno hondureño aprovechó la ocasión para acusar al Ejército sandinista de violar su territorio. Por momentos se temió que el incidente pudiera convertirse en un caso de guerra.

La cancillería de Managua calificó esta explicación de calumniosa, llegando a señalar que se trataba de un plan maquiavélico urdido por la CIA para justificar un ataque en toda regla contra su país.

Denuncias y réplicas

Sergio Ramírez, miembro de la Junta de Gobierno nicaragüense, ha abundado en esta misma dirección hace unos días. Según él, estaría en marcha una operación en la que soldados hondureños camuflados con uniformes del Ejército sandinista arrasarían una población fronteriza de su propio país para culpar de ello a Nicaragua y dar inicio a una guerra ofensiva.Las autoridades de Tegucigalpa consideran está acusación como una "insidiosa patraña".

A la guerra verbal desatada entre ambos gobiernos se ha añadido una nueva protesta de la cancillería nicaragüense por un incidente ocurrido el pasado domingo en la población Los Jovitos, en el departamento de Chinandega.

Según la nota oficial, el Ejército hondureño auxilió con fuego de artillería, desde su propio territorio, a una columna contrarrevolucionaria detectada por los sandinistas.

En los últimos días ha decrecido, sin embargo, la actividad de los grupos guerrilleros que combaten al régimen nicaragüense. Según Edgar Chamorro, dirigente de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses (FDN), organización armada que combate al norte de Nicaragua, para el mes de julio se está activando una ofensiva sin precedentes, con el objetivo de provocar una insurrección general que coincida con la conmemoración del cuarto aniversario de la caída de Somoza, el próximo día 19.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 1983

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