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Reportaje:

Créditos españoles a Malabo por unos 70 millones de pesetas fueron indebidamente 'desviados' en favor de dirigentes guineanos

El ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, reconoció ayer, ante la comisión competente del Senado, que créditos españoles por importe de casi cien millones de pesetas a Guinea Ecuatorial habían sido indebidamente desviados en favor de dirigentes de aquel país africano. Morán reveló también los desacuerdos del anterior Gobierno de UCD para la integración en la OTAN respecto a las funciones encomendadas a las Fuerzas Armadas y los mandos confiados a su responsabilidad. El jefe de la diplomacia española estimó positivo el acuerdo de Stuttgart de ligar la ampliación de la CEE a España y Portugal con la solución de los recursos financieros, y consideró un error político del presidente francés, François Mitterand, la eliminación de la fecha del primer semestre de 1984 para el ingreso español en la Comunidad.Respecto a Guinea Ecuatorial, el ministro cifró el montante de la cooperación española, desde. 1979, en 15.000 millones de pesetas, y estimó que una parte no había sido dedicada a sus fines específicos. De ese total, 1.800 millones fueron asignados en forma de créditos, y la cantidad desviada indebidamente en favor de dirigentes guineanos

supone algo menos de cien millones de pesetas. El ministro rehusó facilitar los nombres de los beneficiarios de esa presunta corrupción, para no crear problemas, dada la precariedad de la situación actual entre ambos países.

Morán defendió la política de conjunto desarrollada por el Gobierno en el Magreb y se pronunció en favor del objetivo de anclar el Norte de Africa en Europa frente al peligro de incendio del fundamentalismo islámico.

La definición occidental de España, la impugnación de un alineamiento acrítico, la defensa de un margen de autonomía, la apología de la acción exterior en América Latina en los ocho meses de Gobierno socialista, y la clarificación bilateral con los Estados Unidos, constituyeron otras coordenadas de la exposición inicial y de las respuestas formuladas ayer por el ministro ante la Comisión de Exteriores del Senado.

Desacuerdos de UCD con la OTAN

El ministro inició su intervención mencionando los principios de la política internacional socialista en favor de la paz, la libertad y la solidaridad entre los pueblos, plenamente concordantes con el preámbulo de la Constitución. Insistió en la definición occidental de España y en el deseo compatible de obtener un margen autónomo para perseguir sus propios objetivos. "España", dijo, "no puede permitirse el neutralismo".Fernando Morán se detuvo en explicar los obstáculos que los negociadores de la anterior Administración centrista encontraron para definir las formas de esa integración y las funciones que debían ser encomendadas a España. Reconoció que se había producido "un acuerdo en cuanto a la evaluación de las Fuerzas Armadas españolas y a la identificación de las amenazas", pero que las discrepancias respecto a las funciones reservadas a los ejércitos hispanos y a la cuestión de los mandos asignados tenían paralizada la negociación desde el pasado octubre.

España, según el ministro, exigía un papel preponderante en el eje Baleares-Estrecho-Canarias, en cuyo centro Gran Bretaña mantiene una colonia con base militar incluída a disposición de la OTAN. Además, para los negociadores del anterior Gobierno debería reconocerse a sus fuerzas navales participación en el control del golfo de Vizcaya y en el golfo de Tolón, un área que adolece de indefinición desde la retirada francesa de la estructura militar de la OTAN. Morán precisó que el Mando del Canal, bajo responsabilidad británica, había asumido funciones fuera de su zona y que la subordinación de Gibraltar al Mando Sur con sede en Nápoles no daba satisfacción a las pretensiones españolas.

El titular de Exteriores aseguró que la posición española respecto a la OTAN es clara sin ambigüedad alguna, y está admitida y comprendida por los aliados que no quieren forzar una definición precipitada ni desearían retener a España contra la voluntad del electorado. Luego reconoció que se procede a un estudio de la materia en un grupo de trabajo constituído por funcionarios de Exteriores y de Defensa y presidido por él mismo pero desmintió el sentido de las informaciones recientemente aparecidas que adelantaban un resultado favorable a la integración como única salida en caso de carecer de disuasión nuclear propia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 1983