La Guardia Civil ocupa las minas de Sallent

Efectivos de la Guardia Civil ocuparon en la tarde de ayer las instalaciones de las minas de potasa de Explosivos Río Tinto (ERT) en Sallent y Balsareny, después que el juez de instrucción de Manresa ordenara la intervención de la fuerza pública para desalojar a los 57 mineros que permanecen encerrados a 500 metros de profundidad desde el pasado 31 de mayo. Compañeros y familiares de los encerrados iniciaron, inmediatamente después de la llegada de la Guardia Civil, una sentada a las puertas de las instalaciones en Vilafruns (Balsareny).

A pesar del clima de tensión que a última hora se vivía en las in mediaciones de la mina, la intervención de la fuerza pública no originó ningún incidente. Los mandos de la Guardia Civil que acudieron al lugar comunicaron al comité de empresa y a lo compañeros y familiares de los encerrados que sus órdenes incluyen evitar concentraciones en las cercanías de las instalaciones. La actuación de los efectivos de la Guardia Civil obedeció a un mandamiento judicial dictado ayer por el juez de Manresa.Éste había ordenado por la mañana el desalojo de las instalaciones y, por tanto, el fin del encierro, iniciado por 62 mineros en reivindicación de un convenio propio para la empresa Potasas del Llobregat, SA, y su desvinculación del acuerdo sobre salarios y empleo firmado por el grupo ERT, propietario de Potasas, y las centrales sindicales. Cinco de los encerrados han sido evacuados durante los 21 días de encierro, con síntomas de agotamiento nervioso y problemas digestivos.

Cortados los contactos

El cumplimiento del mandamiento judicial se inició ayer, cuando la fuerza pública impidió cualquier contacto entre los encerrados y sus compañeros del exterior, y suspendió las llamadas telefónicas que mantenían. Desde ayer, sólo se admite el funcionamiento de los ascensores para la salida de los encerrados.Previamente a este giro de los acontecimientos, el comité de empresa consiguió el sábado por la noche el compromiso de solidaridad de los comerciantes de las poblaciones de Balsareny y Sallent, vecinas a la mina. Ayer, todas las tiendas de Balsareny cerraron sus puertas, excepto las panaderías, que abrieron sólo por la mañana. Para hoy está prevista una acción similar en Sallent.

Por otra parte, la CNT organizó el domingo pasado una manifestación de unas 100 personas que recorrieron a pie el trayecto por carretera entre Balsareny y Sallent. Un piquete de la CNT ya consiguió el lunes de la semana pasada cerrar bastantes tiendas de Sallent, pero esta actuación suscitó protestas entre los comerciantes, que la consideraron coactiva.

EL PAÍS de la mañana

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