Tigres de papel
Ese reducto de la involución, del apoyo al golpismo y de la exaltación de la dictadura llamado El Alcázar ha intensificado desde hace días su vociferación contra todo lo que signifique democracia. En sus páginas son, día a día, vituperados, insultados y verbalmente agredidos los políticos y las fuerzas democráticas, el Gobierno y sus instituciones, sin dejar títere con cabeza. El Alcázar manipula, tergiversa o inventa a su antojo cualquier noticia o información para echar leña al fuego de su campaña de provocación. ( ... ).Ese reducto del pasado merecería seguir en su reducto, consumiéndose en su propia bilis, si no fuera porque desde hace días se ha embarcado en la campaña de defender a capa y espada a los condenados del 23-17, calificados ayer de "caballeros procesados" por el citado diario. Es probable que, con la legislación en la mano, éste o anteriores Gobiernos tuvieron sobrados motivos para cerrar un medio que aparece como portavoz del golpismo. Creemos, y así han debido apreciarlo también los responsables de estos Ejecutivos, que la sanción a un periódico o medio informativo es una medida bárbara o fascista, que sólo debe ser aplicada en casos muy extremos. Seguro que si triunfaran sus tesis El Alcázar y quienes defienden su ideología extremista no darían igual oportunidad a sus opositores.
Lamentable es que ese tigre de papel se permita insultar a la clase periodística, a la que descalifica sin excepciones. Es decir, El Alcázar, contra todos; El Alcázar, contra España, esa España a la que en modo alguno representa esa minoría ultra.
11 de junio


























































