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Crítica:CINE

El acierto es un error

Al filo de medianoche parte de dos personajes. Uno, el asesino, apuñala a todas las mujeres que desea y no aceptan acostarse con él, el otro, el policía, es el inefable Bronson, siempre decidido a suplir a la justicia cuando ésta choca con trámites legales que impiden que la gente sea sentada en la silla eléctrica por una simple sospecha.Con ese argumento y la reconocida trayectoria de Lee Thompson como cineasta incapaz de hacer otra cosa que situar la cámara con una cierta lógica, el producto resultante es idéntico a sus precedentes en el propósito de loar el juicio -y ejecución- sumarísimo.

Anotemos tan sólo dos detalles divertidos: el asesino se desnuda para matar, cuestión que el filme justifica como fórmula para no manchar la ropa de sangre pero que ofrece otra lectura evidente, lectura directamente sexual que Lee Thompson no ha sabido poner de relieve; el otro detalle surge de un extraño empecinamiento de guión.

Al filo de medianoche

Director. J. Lee Thompson. Intérpretes: Charles Bronson, Lisa Eilbacher, Andrew Stevens, Gene Davis. Guión: William Roberts. Local de estreno: Roxy B. Madrid.

La imagen y el oficio

Todos los personajes, cuando ven al policía que forma pareja con Bronson, manifiestan su sorpresa, asegurando que no tiene cara de policía. Suponiendo que la cara sea el espejo del oficio, que la tipología sea una ciencia infalible, la norma consistiría en creer que Leslie Howard o Pierre Clementi sí que no dan la imagen del policía, pero el colega de Bronson no sólo lo parece, sino que uno llega a dudar de que no lo sea.En fin, que lo que debería ser un acierto de casting resulta ser un error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de mayo de 1983

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