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La Casa Blanca y el Congreso buscan mayor colaboración en Centroamérica

Miembros demócratas del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes norteamericana estudian la posibilidad de crear una comisión que marque las directrices, apruebe o rechace todas las actividades encubiertas de inteligencia del Gobierno. Según esta propuesta, los miembros de esta comisión serían nombrados por el presidente y por los líderes de la Cámara y del Senado.

El plan es fruto de la búsqueda parlamentaria de una solución a las discrepancias sobre la ayuda encubierta de la Administración Reagan a los antisandinistas nicaragüenses y también refleja la preocupación del Congreso sobre las consecuencias de una abrupta suspensión de tal ayuda.

La creación de esta comisión supondría una novedad sobre la práctica habitual, pues sería la primera vez que el Ejecutivo accede a compartir con el Congreso la aprobación o desaprobación de planes para operaciones encubiertas. Actualmente, la Administración sólo tiene que informar a los comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara sobre operaciones concretas.

Este mismo mes, el Senado manifestó su derecho a aprobar las operaciones encubiertas, lo que se interpreta como una decidida determinación del Congreso para desempeñar un papel más activo en la aprobación y dirección de este tipo de actividades.

La Casa Blanca, por su parte, también trata de salvar las interferencias parlamentarias por otras vías y piensa proponer a los congresistas una determinación de que el apoyo encubierto a los antisandinistas responde al interés nacional de Estados Unidos. El Congreso tendría 30 días para vetar esta determinación. En caso de veto legislativo, el presidente podría pre, sentar una nueva determinación, que ambas cámaras podrían vetar en el plazo de otros 30 días.

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