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Reticencias ante la ausencia del Banco Exterior en el 'pool' para adquirir Banca Catalana

La decisión del grupo de bancos privados de realizar una oferta para la adquisición de Banca Catalana ha levantado ciertas reticencias en medios de la Administración al comprobar la ausencia del Banco Exterior de España como partícipe de la misma. La consideración de banco público, y no mixto, que está recibiendo el Exterior y el anuncio del programa socialista de potenciar a dicho banco parecen ser las claves de esta tomas de posición por parte de los privados.

Las reticencias se basan en uno de los argumentos que la banca maneja para oponerse a la compra por parte de La Caixa. Para los inspiradores de la fórmula del grupo bancario no es aceptable que una caja se quede con un conjunto de bancos en cuyo saneamiento se están aportando recursos del Fondo de Garantía en el que contribuyen al 50% el Banco de España y la banca privada.En medios de la Administración se considera que esta afirmación se vuelve precisamente contra quienes la utilizan, al señalar que si bien la mitad de los recursos los aportan los bancos -entre los que figura el Exterior de España- el resto lo pone el sector público, a través del Banco de España. El banco emisor ha adelantado ya cantidades a cuenta de las cuotas de los próximos ejercicios y que, por ese motivo, el Ministerio de Economía podría haber adoptado la medida, ya aprobada de proceder a una elevación sustancial de dichas cuotas.

Por su lado, aquellos que consideran imprescindible la presencia del Exterior la justifican afirmando que el crecimiento de la banca privada en los últimos ejercicios se debe, sobre todo, a la incorporación a los distintos grupos privados de los bancos en crisis más que a la apertura de oficinas nuevas.

Razones de la banca

Medios solventes han confirmado que las razones de la banca para concurrir a la subasta de Catalana han sido de tres órdenes: el desagrado ante su eventual traspaso a La Caixa, el temor a su nacionalización en caso de que no prosperase la venta a esta última y una cuestión estratégica. Esta última consistía en que la banca quería evitar que se le pudiera imputar la nacionalización, puesto que no había pujado por Catalana, lo que restaría argumentos para seguir insistiendo en la reprivatización de los bancos de Rumasa. El hilo conductor ha sido la oposición a la nacionalización del grupo Catalana, incrementado por el desagrado que ante esa salida tenía la autoridad económica.Para la configuración del pool bancario tuvo una seria importancia la conversación mantenida previamente entre la autoridad monetaria y el presidente de la patronal bancaria, Rafael Termes quien, según todas las fuentes, ha coordinado la confección de la oferta presentada.

La oferta del pool bancario ha sido muy mal recibida por la plantilla de Catalana. Los comités de empresa han solicitado huelga legal para el próximo día 17 tras una entrevista con el secretario del Fondo, en la que éste les comunicó que no podía garantizar los puestos de trabajo. Temerosos de que si la banca se queda con Catalana proceda a trocear el grupo, los empleados se manifestarán hoy ante la Generalitat.

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