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Echarri Aranaz, un pequeño 'Belfast' en Navarra

A 40 kilómetros de Pamplona y muy cerca de la frontera con Guipúzcoa se encuentra el pueblo de Echarri Aranaz. De las 2.352 personas que habitan en esta villa navarra, más del 80% utiliza habitualmente el euskera: todos ellos se consideran "muy navarros, pero muy vascos". La convocatoria que desde su ayuntamiento se realizó en 1976 para que todas las corporaciones vascas acudieran a una reunión para reivindicar la amnistía, la defensa del euskera y la restauración foral, el atentado perpetrado contra el alcalde Jesús Ulayar en 1979, dos nacionalistas muertos, un sinfín de incidentes de orden público y un numero incontable de manifestaciones son datos que avalan el hecho de que el nombre de este pueblo, al que se le ha llamado Belfast Txiki, haya "sonado" más allá de sus propios límites geográficos y se haya esparcido por doquier.

Que en esta villa navarra, fundamentalmente agrícola, predomina el nacionalismo vasco es un fenómeno tan palpable que ni siquiera los sectores más derechistas, alineados en torno a la asociación católica del pueblo, lo cuestionan. A diferencia de lo que puede haber ocurrido en otras latitudes navarras, nunca el euskera ha sido un factor de enfrentamiento entre sus habitantes, porque en este pueblo la mayoría lo hablan; acaso la tradición carlista que ha caracterizado su historia haya influido como factor decisivo en la constante defensa de la tradición y de la identidad de la que hacen alarde sus habitantes.Durante la época de la República los carlistas resultaron ser incuestionablemente mayoritarios en el pueblo: ahora el PNV y Herri Batasuna son las dos fuerzas únicas, fuerzas que figuran en el ayuntamiento. Aunque el alcalde es del PNV y la correlación de fuerzas en la corporación resulta favorable para los peneuvistas, ya que tienen seis concejales, mientras que HB cuenta con cinco, los mismos representantes M PNV reconocen que tienen "mayoría ficticia, ya que la mayoría real corresponde a HB". Los concejales de la coalición abertzale, que recuerdan que tienen un corporativo en la cárcel y que, por tanto, sólo cuentan con cuatro representantes en el ayuntamiento, son algo más explícitos en esta observación, al señalar que "el PNV consigue más votos gracias al apoyo de la Asociación Católica que, aunque en su seno existan elementos muy de derechas, prefieren votar cualquier opción antes que reconocer la implantación de HB en este pueblo".

La crisis no ha llegado a esta villa hasta el punto de poder hablar de pérdida de puestos de trabajo, según apuntan los informes económicos oficiales de la zona: sin embargo, no se han generado nuevos empleos en los últimos 15 años. Con el predominio agrícola del valle, las huertas individuales, granjas avícolas y ganaderas de carácter familiar y más de seis empresas dedicadas a los derivados de la construcción y electrodomésticos que supone más de 500 puestos de trabajo, los habitantes de Echarri han logrado mantener su posición laboral. De todas formas, los jóvenes de la última generación se han visto forzados al desplazamiento hacia otras localidades vecinas para encontrar su primer puesto de trabajo.

Tres centros de enseñanza están ubicados en el pueblo. Alrededor de 300 niños, hasta los 14 años, acuden al colegio mixto; casi 200, hasta los 11 años, van a la ikastola, y alrededor de 50 chicas están matriculadas en un centro religioso, donde reciben formación profesional además de la ¡kastola; en el colegio mixto se imparte la enseñanza del euskera para todos los alumnos.

No existe mucha diferencia en la interpretación que se realiza desde diversos sectores en relación al principal problema de Echarri. Con expresión de timidez, dolor y molestia y -por qué no reconocerlo- cierto temor se destaca que la violencia ha rozado, directa o indirectamente, a la.mayoría de familias del pueblo. Al alcalde le apena "que este pueblo siga siendo famoso por estas cosas".

Todas las familias, afectadas por la violencia

Y los concejales del PNV y Herri Batasuna hablan de "represión". En 1976 el Ayuntamiento de Echarri ya fue punta de lanza reivindicativa nacionalista al convocar a todas las corporaciones vascas a celebrar una reunión masiva para reclamar la restauración foral, la amnistía y el derecho a utilizar el euskera. La reunión, que consiguió movilizar a más de 100.000 personas, fue prohibida por el entonces ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, pero "el nómbre del pueblo dio la vuelta al mundo; para aquellas fechas ya había dimitido el alcalde tradicionalista" Jesús Ulayer, apodado El católico, que tres años más tarde fue asesinado por ETA Militar.Nadie quería entrar "en el vicio de poner calificativos" a la hora de hablar del malogrado alcalde, pero poco a poco dejaban caer conceptos sueltos en sus comentarios. "Bueno, se decía que era un dictador, era de los carlistas tradicionales"... ETA dijo que un facha..., ¿qué pensábamos nosotros?, pdes que El católico tuvo muchos problemas con este pueblo, pero nada más". Un grupo de jóvenes comentaba: "Tuvo que dimitir en 1974 porque la ggnte le llegó a boicotear hasta las fiestas", y al preguntarles en qué consistía el boicoteo, responden: "Pues que había baile y la gente no bailaba".

Al parecer, uno de los acontecimientos que produjo más revuelo en Echarri fue la decisión del mencionado alcalde de permitir la construcción de un gran edificio particular en pleno centro de la villa, a pesar de la oposición que encontró en casi todo el pueblo.

La muerte de un concejal de Herri Batasuna de la vecina localidad de Lacunza en un control de la Guardia Civil colocado en Echarri, la aparición del cadáver de un militante de ETA del pueblo, la voladura de los monolitos en memoria del concejal y del militante de ETA, junto al envío de paquetes-bomba a conocidos nacionalistas de la villa son los datos más significativos del clima de violencia que han vivido en Echarri Aranaz en los'últimos años. La Guardia Civil no comparte la vida del pueblo; sus miembros permanecen siempre aislados en la casa-cuartel, que está junto a la carretera; el comportamiento de la Benemérita ha sido permanentemente criticado desde los sectores más amplios de Echarri.

Varios ejemplos figuran de forma obsesiva en los relatos populares. "La Guardia Civil tendrá miedo en estos lugares, pero nosotros también les tenemos miedo. Y no es para menos, porque aquí han ocurrido cosas muy siniestras y que no se han esforzado en ocultar. No hace apenas dos años que entraron los guardias civiles en un pub, y a la vista de todos los clientes se llevaron a unjoven a un descampado, donde lo apalearon brutalmente".

Capacidad de convocatoria del cura

"¿Que si este pueblo es religioso? Aquí el que tiene mayor poder de convocatoria es el cura. La mayoría de la gente va a misa, incluso votantes de izquierdas", comentaba el dueño de un establecimiento, próximo al PNV. "Los jóvenes, por presiones familiares, y los mayores, por tradición".Todavía se recuerda el follón del pito del colegio mixto en el que un niño dibujó a una pareja "en acercamiento sexual", y que acabó con una denuncia interpuesta por algunos miembros de la Asociación Católica de Padres contra los maestros que toleraban la exhibición de dibujos de semejantes características. "Aquí, lógicamente, hay mucha moralidad todavía, pero el follón de la escuela se entendió perfectamente por la mayoría del pueblo. Si no se hubieran metido algunos de la asociación católica no hubiera tenido mayor importancia", comentaba un grupo de viejos del lugar que admiten que "este pueblo es tan radical que en seguida se saca el quicio de la puerta".

Pocas diferencias políticas concretas salen a relucir entre las dos únicas fuerzas del ayuntamiento, a no ser la particular interpretación "de método" que cada cual tiene para resolver sus problemas. Los de Herri Batasuna, que lo primero que señalan a EL PAÍS es su "más enérgica protesta porque el reportaje de Navarra salga en un día diferente al que habéis hecho de Euskadi", acusan al PNV de ser mayoritario "gracias a los votos de la derecha católica". Por su parte, el PNV no lo oculta y reconoce que "somos la mayoría ficticia de este pueblo, ya que la mayoría real corresponde a Herri Batasuna". De hecho, en las pasadas elecciones del 28 de octubre mientras HB conseguía reunir 400 votos, el PNV lograba 290.

Como en la mayoría de los pueblos de Navarra, Echarri Aranaz se rige por el reglamento municipal, que prevé la realización de trabajos comunitarios obligatorios gratuitos. Mientras el PNV hasta el pasado año se limitaba a seguir a pies juntillas la legalidad vigente, que preveía que los mencionados trabajos en hauzolan (trabajo comunal) los debía realizar cada cabeza de familia y contribuyente, Herri Batasuna proponía hacer extensiva la participación a todos los jóvenes mayores de 18 años.

No había más ejemplos de críticas que las que desde la oposición radical se formulaban a la gestión del ayuntamiento; todas las diferencias se concentraban en el apartado ideológico.

"El PNV ha intentado rehuir en los últimos años cualquier definición de carácter político", y los allegados reconocen que "hemos intentado no meternos en más follones, porque este pueblo se ha caracterizado por estar muy politizado".

El alcalde, Moisés Goldarazena, carpintero de profesión, insiste en que los problemas de violencia en el pueblo "no son de hace tiempo", ya que continúan existiendo. "Estamos en 1983 y todavía tenemos un montón de gente del pueblo en las cárceles, exiliados y muchas familias afectadas por esta situación". Al preguntarle si recuerda la fecha de las últimas manifestaciones, responde afirmativamente, porque hace sólo tres meses. ¿Se acuerda por qué se hizo? "Algún juicio habría, porque era pro amnistía, no sé...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 1983

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