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Crítica:MÚSICA

Alexis Weissenberg, un artista íntegro

Vuelve Weissenberg al escenario del teatro Real para dos recitales consagrados a Schumann, Bach y Rachmaninoff, dentro del Festival Primavera-83 que organiza Ibermúsica. El gran pianista búlgaro escuchó grandes ovaciones después de sus versiones y, como es de rigor, a las obras anunciadas siguieron las propinas.Alexis Weissenberg es, dentro de su generación, un artista singular por cuanto tiene de síntesis; en su pensamiento musical y en la contextura de su técnica reconocemos valores que enlazan con Rachmaninoff, con Sclinabel, con la Landowska. En plena madurez de criterio y de medios (nació en Sofía el año 1929), nos prende en Weissenberg un sentido poético capaz de matizar intimidades en las Escenas infantiles, de ordenar interiormente la pasión en la Fantasía opus 17, de exponer con claridad y gran impulso el gran repertorio variativo de los Estudios sínfónicos.

Tres dimensiones de Schumann

Escenas infantiles, 'Fantasía op. 17' y 'Estudios sinfónicos'. Pianista: A. Weissenberg.Teatro Real, 5 de abril.

Tres dimensiones de un artista íntegro como Schumann interpretado por un pianista íntegro como Weissenberg; quiero decir que ni la más mínima concesión tuvo visado para cruzar las rigurosas fronteras estilísticas de Weissenberg.

Desestabilización

Nos referimos, por supuesto, a la significación del intérprete, tan evidente en esta como en otras ocasiones; para quienes gustan de la crítica aduanera diremos, sin necesidad de recrearnos en la suerte, que no ha sido la actuación de Weissenberg tan perfecta como en tantos recitales comentados aquí y fuera de aquí; había en el intérprete una contenida pero advertible desestabilización.

Pero, en definitiva, el Schumann escuchado y aplaudido respondía al pensamiento, cordialmente entrañado en nuestros recuerdos musicales, característico de Alexis Weissenberg.

Si en Prades o en París recuerdo realizaciones de adrnirable y sosegado domino, no era diferente la intencionalidad, la ideología-musical. Esto es lo perman Í ente en un artista y lo demás se toma pura accidentalidad. Más todavía cuando se trata de una figura tan contrastada como Weissenberg y si, a pesar de todo, la corriente comunicativa y emocional con el auditorio llega a establecerse, lo que sucedió el martes en el teatro Real.

El pianista búlgaro Alexis Weissenberg, que también acaba de ofrecer recitales en Barcelona antes de su presentación en el teatro Real, concluyó ayer su segundo recital, con un programa formado por piezas de Bach y Rachmaninoff. En el recital de obras de Schumann, el programa contenía Escenas infantiles, Fantasía en do mayor opus 17 y Estudios sinfónicos opus 13, representativas de la música romántica alemana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 1983