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Juan Pablo II considera tras su gira por Centroamérica que "lo importante es reflexionar y aclarar muchas cosa"

Fl viaje del Papa a Centroamérica concluyó ayer tarde felizmente y sin que pasara nada, como tanto había temido medio mundo. El DC-10 en el que viajaba llegó desde Haití, última etapa del viaje, a las 15.15 horas al aeropuerto militar de Clampino, de Roma, con media hora de adelanto. No hubo en el aeropuerto, recibimiento oficial ni discursos. Tampoco hubo políticos. Sólo sacerdotes, obispos y cardenales, entre ellos, su compatriota Josef Glemp, primado de Polonia.

El Papa, en su decimoséptimo viaje apostólico, recorrió 24.000 kilómetros, visitó ocho países de América Central y del Caribe, y finalizó su periplo con una visita de diez horas de duración a Haití, desde donde emprendió el regreso a Roma. En el avión, momentos antes de acabar su viaje, el Papa se acercó a saludar a los periodistas. Pero esta vez no aceptó preguntas como en otros casos: "Los problemas son tantos", dijo, "y vuestras preguntas serían ya otras tantas respuestas".Evidentemente el Papa no quiso abordar él tema de Nicaragua sobre el que habrían versado seguramente una buena parte de la conferencia de Prensa. Lo dió a entender cuando afirmó: "Ahora lo importante es reflexionar y. aclarar muchas cosas". Y tuvo un lapsus que demostraba hasta qué punto este viaje ha sido duro para Juan Pablo II: "Volvería con placer", dijo, "a aquellos países". Después se corrigió y añadió: "Bueno, mejor que con placer, con interés".

Un viaje cuaremal

En el último mensaje papal a los latinoamericanos, pronunciado en Haití en francés, Juan Pablo II aseguró: "renuevo mi gratitud y mis mejores votos a todos los países que he visitado en América Central, a Haití y a todos los latinoamericanos representados en Puerto Príncipe por los obispos del Celam (Conferencia Episcopal latinoamericana)", dijo el Papa ante el presidente vitalicio haitiano Jean Claude Duvalier.

Ya casi en Roma, confirmó que había sido, un viaje "cuaresinal" como había indicado ya antes de salir y subrayó que de cualquier modo para él había sido ".un viaje de esperanza". Y concluyó: "Tanto yo como vosotros comprendemos más de cerca y mejor todos los problemas que agitan a Centroamérica".

El Papa parecía muy descansado. El jesuita padre Roberto Tucci que sigue sustituyendo como organizador de estos viajes al famoso arzobispo norteamericano Paul .Marcinkus, reveló que el Papa tiene la suerte de quedarse profundamente dormido en cuanto pone la cabeza sobre la almohada. Y salió enseguida la espina de Nicargaua: "Este Papa no sufre de ansiedad", dijo, "es un hombre muy sereno y durmió bien incluso la noche de Managua".

Y es que al terminar el viaje el tema de Nicaragua sigue estando en el primer plano del interés de este viaje. En el minúsculo aeropuerto de Belice, durante las ceremonias sin aparato policial y sin protocolos, muy familiar, el sustituto de la secretaría de Estado, el arzobispo español Eduardo Martínez Somalo, se dirigió a este corresponsal y cogiéndole poi el brazo le dijo: "Tengo mucha curiosidad en que me cuente todo lo que vió en Nicaragua". ¿Y usted qué piensa?. "Espero", dijo bromeando, "leer vuestros artículos para entenderlo mejor".

"Ustedes son peligrosos"

Esta vez se iba a pié siguiendo al Papa con todo el séquito. Un periodista bloqueó al secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli y le preguntó cuándo la Providencia hará un cardenal en aquella pequeña nueva nación de Belice. Casaroli respondió riendo: "Creo que la Providencia no interviene mucho en el nombramiento de cardenales". ¿Por qué no ha venido a vernos en el avión? "Porque ustedes son siempre peligrosos".

El sustituto, entre serio y bromista, dijo que en realidad el problema de Nicaragua consistió en que saltaron por el aire todos los acuerdos de la víspera, incluso los tomados por el Gobierno con el enviado del Papa, Achille Silvestrini, y el ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua. ¿Pero no cree que si el discurso del Papa hubiera sido más blando, la reacción podría haber sido distinta?, le preguntamos.

"¿Pero no vieron cómo reaccionaron ya antes de empezar a hablar el Papa? ¿Se acuerdan del discurso del comandante Daniel Ortega ya a la llegada en el aeropuerto?"; y añadió, "de cualquier modo, pienso que la visita del Papa a Nicaragua ha sido igualmente providencial". Y se refería a que de este modo ahora todo queda más claro. Me pregunta qué me ha parecido el discurso que el Papa iba a pronunciar horas después en Haití y que nos lo habían entregado a los periodistas en el avión. "Muy duro", le respondí. "Pues fíjese", dijo, "que hay quien piensa que es aún demasiado blando". Y añadió: `Esto me recuerda las clases de música cuando yo estaba en el seminario: el director picaba la antífona y después el coro seguía. Pues hay quienes queÍrian que el Papa sustituyera siempre al coro mientras lo que él hace es picar la antífona y que los demás continúen".

A propósito de la ceremonia tan sencilla que se estaba realizando sin protocolos, Martínez Somalo comentó: "Ven ustedes como las cosas más sencillas son siempre las más boniías". Y también él tuvo que salir corriendo porque conversando no se había dado cuenta que el papamóvil se había alejado y que él tenía que estar con el Papa en el momento,en que este bajara del coche para revestirse, dentro del aeropuerto, para celebrar una misa que parecía de campaña bajo un sol tropical.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de marzo de 1983

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