6.500 sindicatos progubernamentales pretenden sustituir en Polonia a Solidaridad, atomizando así a la clase obrera

En Polonia se han registrado ya 2.500 grupos de otras tantas empresas para la formación de sindicatos, y otros 4.000,esperan el permiso de los tribunales para constituirse. Los nuevos sindicatos, independientes y autogestionados según la nueva ley sindical, han encontrado escaso eco entre los trabajadores y suponen la atomización de la clase obrera polaca, que había puesto. sus esperanzas en el sindicato prohibido Solidaridad.

El artículo 1 de la nueva ley Sindical polaca, aprobada por la Dieta el pasado 8 de octubre, dice en su párrafo segundo que "los sindicatos son autogestionarios". El artículo 2 establece que "los sindicatos son independientes de los órganos de la Administración estatal y económica"..A pesar de todas estas declaraciones formales, los nuevos sindicatos polacos no gozan de la confianza de la sociedad, que antes del 13 de diciembre de 1981 se había integrado en el sindicato independiente, o más bien movimiento social, representado por Solidaridad.

El hecho de que 2.000 grupos se hayan registrado como sindicatos y otros 2.000 esperen el visto bueno de los tribunales para registrarse no indica que los nuevos sindicatos hayan encontrado una respuesta social amplia. Entre los trabajadores polacos, la postura ante los nuevos sindicatos es de desconfianza.

El número de inscripciones significa solamente que en cada fábrica unos pocos obreros, fieles al partido o los viejos sindicatos de ramas industriales, han aceptado entrar en el juego. Los nuevos sindicatos suponen ante todo una atomización, la reducción a células fácilmente controlables, de todo el movimiento polaco, que entre agosto de 1980 y diciembre de 1981 había desbordado todos los marcos impuestos por el régimen, hasta que la intervención militar acabó con el proceso social en marcha.

El presidente del sindicato suspendido Solidaridad, Lech Walesa, dice que él, como hombre pluralista y demócrata, acepta los nuevos sindicatos y pide al mismo tiempo, en nombre del pluralismo y la democracia, que le dejen actuar en el suyo.

En su casa de Gdansk, Walesa ha quedado hoy día reducido a la figura de un general sin ejército, y sus deseos y peticiones tienen un triste tono de derrota. Walesa no está en condiciones de movilizar a las masas, aterrorizadas y dispersadas por las porras, los gases lacrimógenos y la difícil situación económica, con el miedo a perder el puesto de trabajo.

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Tampoco puede Walesa iniciar una larga marcha a través de las instituciones", para seguir la estrategia de Comisiones Obreras en el sindicato vertical franquista e intentar infiltrarse en los nuevos sindicatos y actuar desde dentro de las estructuras.

Los filtros que las autoridades han puesto para llegar a la declaración de una huelga y la atomización, hasta nivel de fábrica, de los nuevos sindicatos hace casi imposible conseguir de nuevo una movilización de las masas obreras en Polonia. La clave del poder de Solidaridad, desde el punto de vista organizativo, residía en su estructura regional, en la posibilidad de movilizar toda una región y llegar a paralizar todo el país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 03 de enero de 1983.

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