El último premio Adonais, Luis García Montero, describe las claves de su obra

"El libro se llama El jardín extranjero porque está escrito dentro de unas relaciones sociales que son extrañas y que me hacen sentirme extranjero en ellas", ha declarado el poeta granadino de veinticuatro años Luis García Montero, ganador de la 36 edición del premio Adonais. La obra premiada tiene tres partes. De ellas habla el autor.

En la primera, el autor intenta utilizar la poesía como método de análisis y conocimiento de la historia en la que ha tenido que desarrollarse su generación. La segunda parte es de tema erótico y en ella se intenta analizar de algún modo las relaciones amorosas dentro del contexto de la sociedad actual en que vivimos.El último capítulo es un poema extenso, dividido a su vez en tres partes, y dedicado a la figura vital y literaria de García Lorca, bajo el título de A Federico con unas violetas.

"Se trata de un premio", dijo el joven poeta, "que se acoge siempre con mucho cariño, tanto por la tradición literaria y el prestigio que tiene, como por el nombre de muchos de sus ganadores. Es también una manera importante de conseguir una comunicación mucho más amplia con sectores a los que antes no llegaba mi poesía".

"Por otro lado", añadió Luis García Montero, "creo que la obtención de esta convocatoria del Adonáis, viene a confirmar, dentro del espléndido ambiente artístico que últimamente se está viviendo en Granada, el hecho evidente de que en la ciudad se están haciendo en la actualidad cosas muy serias en el terreno literario".

Tras recordar, en este sentido, los nombres de sus compañeros Juan Vida, Javier Egea, Álvaro Salvador y Juan de Loxa, todos ellos premiados este año en distintos certámenes, García Montero dijo que, a pesar de las apariencias, considera los premios "simplemente como parches hermosos".

Es la carencia de infraestructura editorial que tiene la literatura española, en general, y la poesía, en particular, lo que nos obliga, a quienes queremos darnos a conocer a participar en los premios literarios", señaló.

Este es el tercer premio importante que Luis García Montero consigue en su joven trayectoria poética, tras el "García Lorca", en 1979, y el Ciudad de Melilla, en 1980. Este último por un libro, Tristia, escrito al alimón con Álvaro Salvador.

Preguntado por como se siente un poeta de su edad con tantos premios a sus espaldas, el ganador del Adonais dijo que "es una responsabilidad pública que se contrae con la sociedad". "Los escritores granadinos", añadió, "han sabido estar casi siempre a la altura del pueblo, han sido una pieza importante en los años más duros de la represión política. Y algunos de nosotros, que hemos tenido la suerte de no llegar demasiado pronto a cierto estado de cosas, recogemos ahora el fruto de ese trabajo".

Asimismo, sobre el polémico tema del compromiso del escritor, García Montero dijo que "este continúa hoy siendo tan importante como siempre porque la literatura es un discurso ideológico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de diciembre de 1982.

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