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El Gobierno devalúa la peseta en un 8%

La devaluación de la peseta en un 8% con relación al tipo de cambio del pasado viernes, el incremento del coeficiente de caja de los bancos en un punto y el mandato al Banco de España para que estudie los coeficientes de inversión obligada de las entidades financieras, son las primeras medidas efectivas emprendidas por el nuevo Gobierno socialista, apenas 48 horas después de que tomase posesión.

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Estas medidas fueron anunciadas por televisión a todo el país por el ministro de Hacienda, Economía y Comercio, Miguel Boyer, que dos horas más tarde se reunía con Rafael Termes, presidente de la patronal bancaria (AEB), para explicárselas en profundidad. El próximo jueves, Boyer tiene previsto entrevistarse con los presidentes de los siete grandes bancos y escuchar sus objeciones. Boyer afirmó asimismo que el nivel de pérdida de reservas en noviembre es un dato reservado, "pero las salidas han sido menores que en otros países en situaciones similares, debido a la moderación del programa socialista".La devaluación de la peseta era esperada por los medios financieros del país desde hace al menos tres semanas, pese a las continuas declaraciones de autoridades monetarias y responsables económicos del PSOE en sentido contrario. Los dos últimos sábados -día adecuado para cualquier variación brusca del cambio de una moneda por estar cerrados los mercados- el rumor tuvo especial intensidad. A la tercera fue la vencida, y la medida fue precedida por una nota del Banco de España en la que anunciaba la imposición de restricciones a los bancos españoles para las operaciones de compra o venta de divisas contra pesetas convertibles. El comunicado decía textualmente que "con objeto de evitar una posible especulación contra la peseta en los mercados de cambios, el Banco de España ha decidido que transitoriamente los bancos, españoles no puedan realizar operaciones de compra o venta de divisas contra pesetas convertibles con plazo distinto al que es habitual, dos días, en las operaciones de contado. Esto significa que los no residentes no pueden tomar financiación en pesetas de los bancos españoles. Con esta decisión se ha neutralizado toda evolución negativa del saldo de las operaciones en divisas hoy (por el viernes) efectuadas.

Miguel Boyer, que a primeras horas de La tarde de ayer daba una conferencia de Prensa para explicar la posición adoptada, pedía "comprensión" para el sigilo y la rapidez con que se habían tomado las medidas citadas para evitar la especulación que el efecto-anuncio de toda devaluación provoca. Durante la campaña electoral y en los días posteriores a las elecciones del 28 de octubre, los responsables socialistas se cansaron de decir que no habría devaluación. Carlos Solchaga, ministro de Industria, explicaba a finales de noviembre en una reunión de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) que Ios socialistas no devaluarían, pero que aunque tuviesen la intención de hacerlo, siempre lo negarían para evitar movimientos especulativos".

El ministro anunció que ya se habían dado las instrucciones al consejo ejecutivo del Banco de España para que el lunes abriesen los mercados de cambio con la nueva posición de la moneda. Según la ley de órganos rectores del Banco de España de finales de 1980, el Gobierno dicta las órdenes precisas para que el Banco de España las ejecute técnicamente. Por otra parte, ayer se hizo la comunicación preceptiva de la devaluación del 8% al Fondo Monetario Internacional (FMI), que no puso ningún tipo de trabas. "Una devaluación tan pequeña", dijo Boyer, "es aceptada sin más, sin problemas".

Según el ministro, el lunes abrirán los mercados con la nueva posición de la peseta, y a partir de este momento se dejará operar al mercado, por lo que "no es de descartar una recuperación de la peseta en lo inmediato, al entrar fondos que estaban pendientes de que se tomase esta medida. La peseta podría sufrir una cierta revaluación". El objetivo de las medidas tomadas ha sido el de mantener la competitividad de las empresas, una "cierta protección", que llevará previsiblemente a una reducción del déficit comercial y de la balanza por cuenta corriente para 1983.

Miguel Boyer explicó que, durante semanas los responsables socialistas, siempre en relación con el Banco de España, habían estudiado las alternativas posibles "para terminar con toda consideración de que hubiese devaluaciones en el futuro inmediato".

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Miguel Boyer descarta medidas complementarias de estabilización

Viene de primera página

Las medidas tomadas no rectifican para nada los datos y los argumentos ofrecidos por el presidente del Gobierno, Felipe González, en el discurso y posterior debate de investidura. La decisión de un ajuste devaluatorio se ha tomado sumando y restando los pros y los contras, "y el saldo es, a nuestro parecer, positivo. Se eliminan tensiones en la peseta, entrarán capitales y sealiviarán las exportaciones, aunque se encarezca en un 8% el pago de las importaciones en moneda interior e incrementen en el mismo porcentaje los costes financieros de las empresas que están endeudadas en dólares".

El precio de la gasolina

Ante la realidad de que la devaluación encarecerá aún más el precio de los productos petrolíferos, el ministro de Hacienda y Economía reiteró la opinión de los socialistas "de que el alza del dólar debería haberse repercutido por decisión del anterior Gobierno. Así, por este concepto hay empresas, como Butano, que perderán entre 1.500 y 2.000 millones de dólares; los ingresos de la Hacienda española por renta de petróleo disminuirán en unos 70.000 millones y si se continuase sin repercutir este alza la cifra podría llegar a 200.000 millones durante 1983; por último, al no haber repercutido los nuevos precios de la energía se ha quebrado la tendencia de precios realistas que parecía haberse instituido desde 1979, con la segunda crisis energética. El anterior Gobierno. no lo hizo y no hemos encontrado argumentos convincentes de esa cesación de responsabilidades a no ser, en los últimos tiempos, el deterioro político que suponían las subidas tras haber perdido las elecciones".

Boyer anunció que la subida de los precios de las gasolinas y el resto de los carburantes se haría en el primer o en el segundo Consejo de Ministros.

El supenninistro económico indicó en varios momentos su esperanza de que las medidas tomadas sean un acicate efectivo para la baja de los tipos de interés en España, apoyados en los recientes descensos de los mismos tipos en Estados Unidos y Europa. Por otra parte, intentó desmitificar la rigidez de las, cifras aportadas en el cuadro macroeconómico citado por Felipe González en el debate de investidura. Según Boyer, siempre se ha tratado de mensajes orientativos, muy ajustados, pero que no se concretarán con total exactitud hasta la presentación de los nuevos Presupuestos Generales deI Estado. En este intento hizo mucho hincapié en el tema de las disponibilidades líquidas, que crecerán un 13%. "Hay que empezar a operar con otro concepto muevo que es el total decrecimiento de los activos líquidos, compuesto por las disponibilidades líquidas más los activos líquidos en manos del público. Este concepto crecerá por encima del 14%. en 1983. Es preciso, pensar ya en estos términos que sustituirán a las ya gastadas disponibilidades líquidas, del mismo modo que éstas sustituyeron a la oferta monetaria, y ésta, a la circulación fiduciaria".

En lo que se refiere al estudio de medidas sobre los coeficientes de inversión obligatoria, Boyer no quiso ser más preciso por el momento, aunque adelantó que no existía la intención de variar la tendencia de los coeficientes en los últimos años. "Puede haber aceleración de fenómenos previstos con ellos, reasignación interna de esos coeficientes, etcétera, pero en cualquier caso es una medida posterior que necesita un rango normativo superior a la mera instrucción al Banco de España".

No al plan de estabilización

El ministro negó que fuera a haber medidas estabilizadoras complementarias a las ya anunciadas. "Nuestro propósito no es reducir el crecimiento, sino expandirlo. .Pasar de un 1,3% de crecimiento del PIB en el año en curso a un crecimiento, deseable pero difícil, del 2,5%. Esto no es estabilizarción. Tampoco vamos a reducir el poder adquisitivo de los salarios, sino mantenerlo; en 1982 ha habido una reducción de ese poder adquisitivo en más de un punto. Tampoco esto parece compatible con la estabilización. En cuanto a la política monetaria, se trata meramente de ajustarla con medidas como el incremento de un punto del coeficiente de caja.

Este coeficiente es el porcentaje de recursos ajenos (depósitos en cuentas corrientes, libretas de ahorro, imposiciones a plazo, depósitos en moneda extranjera y bonos de caja) que los bancos deben tener inmovilizado para responder a sus obligaciones. Parte de este coeficiente está en poder de los propios bancos para atender a sus clientes, y otra parte debe quedar depositada en el Banco de España). Hasta ahora el coeficiente de caja era del 5,75%.

Por último, Miguel Boyer explicó que la pérdida de reservas del pasado mes de noviembre era un dato reservado, pero que las salidas de divisas habían sido menores que en otros países en condiciones parecidas, "debido sobre todo a la moderación del programa socialista. No ha habido salidas masivas, sino un goteo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 1982

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