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Los bancos extranjeros exigen que el Instituto Nacional de Industria, Alcan y Pechiney avalen la deuda internacional de Aluminio Español

Los bancos extranjeros acreedores del grupo Aluminio-Alúmina Española habrían exigido al Instituto Nacional de Industria (INI), Alcan y al grupo estatal francés Pechiney Ugine Kuhlmann (PUK), como socios mayoritarios de los accionistas principales del grupo, que avalen su deuda internacional, como condición previa para llegar a un acuerdo sobre la refinanciación del eurocrédito de doscientos millones de dólares cuyos intereses no fueron abonados en su día, según informaron ayer fuentes bancarias.

La demanda del consorcio acreedor, que está presidido por el Royal Bank of Canada-Orion Bank, habría sido la causa de la escasa distensión en que se están celebrando las negociaciones que los acreedores internacionales de Aluminio-Alúmina mantienen desde el pasado lunes en Londres y que, a última hora de ayer, todavía no habían quedado cerradas. El próximo lunes se cumple el plazo, previsto en el contrato de crédito, para que el Orion Bank, como director del consorcio, presente ante los tribunales británicos una demanda de aceleración (ejecución) del europréstamo.

En caso de ejecución del crédito, y dada la situación de suspensión de pagos en que se encuentra Aluminio Español y Alúmina Española -el juez aceptó ayer a trámite su declaración-, el consorcio bancario exigiría el pago a ENDASA y a ALUGASA como avalistas en primera instancia de la citada operación en una proporción del 73% y 27%, respectivamente.

Resistencia del INI

Para no ejecutar el crédito y abrir un período de negociaciones conducentes a la refinanciación, el consorcio pide ahora un nuevo aval por parte de las instituciones mayoritarias (INI y Pechiney) en los dos primeros avalistas, es decir ENDASA y Aluminio de Galicia (ALUGASA).La resistencia del INI a aceptar la petición del consorcio bancario parece fundamentarse en la política que ha seguido el grupo industrial español de no avalar con su firma ninguna operación de crédito en el sector alumínico. Parece poco probable, en este sentido, que el INI ceda ahora, cuando la base de toda su estrategia, en el pulso que mantiene con el grupo francés sobre el futuro de Aluminio Español, está cimentada en la ausencia de avales.

El encauzamiento del problema entre los acreedores internacionales y los dos accionistas principales de Aluminio-Alúmina Española se presenta con un paso previo a la solución global de las dificultades de las dos empresas que se han declarado en suspensión de pagos. La gestión de ambas sociedades, una vez admitido a trámite el proceso de suspensión, tiene que elaborar preceptivarnente un progra-, ma de pago a los acreedores y, ante la inminencia de la ejecución de su principal deuda extranjera, es poco probable que lo comience a diseñar sin cerrar previamente este último tema.

En cualquier caso, en algunos medios se considera dificil la posibilidad de un acuerdo global en las negociaciones de Londres sin previamente modificar las posiciones de partida. A este respecto, la estrategia del INI contaría de antemano con la eventual aceleración del crédito, forzando así a ALUGASA a entablar las negociaciones que concluyeron con la presentación de la suspensión de pagos.

Por otro lado, fuentes bancarias matizaron ayer una información distribuida por la agencia Europa Press respecto a la existencia de un supuesto compromiso entre el INI y los bancos accionistas de Aluminio, según el cual el INI adquirirá paulatinamente la participación de aquéllos en el grupo. Tal compromiso existe, pero no entrará en vigor hasta el año 1985. Entoces el INI tendrá que adquirir, siguiendo un calendario a negociar, el 59,67% de la participación bancaria nacional en Aluminio y su filial, Alúmina Española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de octubre de 1982