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Acusado aumento de las suspensiones de pagos antes de las registradas en el sector del aluminio

Las suspensiones de pagos de Aluminio Español y Alúmina Española, solicitadas el pasado sábado, reúnen una deuda superior al doble de todas las registradas hasta julio. Pero los datos oficiales de la primera mitad de 1982 ya recogían un acusado crecimiento de estos siniestros económicos con respecto a 1981, año en que volvieron a aumentar después de haberse frenado en 1980. Aunque la situación no es alarmante comparativamente y los principales afectados -los bancos- tienen potentes sistemas de protección, existe el peligro de que la insolvencia de grandes empresas extienda sus efectos a las sociedades que trabajan con aquéllas, sobre todo medianas y pequeñas. Estas, al tiempo, se sienten más indefensas ante las nuevas presiones al alza que pueden sufrir los tipos de interés por dicho motivo.

Desde enero al primero de julio, solicitaron suspensión de pagos 497 empresas españolas, con 76.630 millones de pesetas de pasivo exigible (deudas) y 144.134 de activo (destino de los fondos), según datos oficiales. Si estas cifras ya suponen un notable aumento sobre igual perído del año anterior (392 suspensiones con 64.506 millones de pesetas de deudas), en los meses siguientes la tendencia al incremento se ha mantenido, para luego acelerarse fuertemente. Las quiebras, por su parte, han sido 81 hasta julio, con 5.433 millones de pesetas de pasivo y 3.493 de activo, frente a las 143 y 8.230 millones de pasivo en todo el año 1981.La comparación de estos datos con las 15.096 empresas creadas el pasado ejercicio, según la Estadística de Sociedades Mercantiles, sirve para situar el fenómeno en su dimensión. Tales compañías nacieron con 74.038 millones de pesetas de capital, cifra considerablemente mayor a los 8.714 millones de pesetas de capital que tenían las 726 empresas muertas por disolución en el mismo ejercicio, a juzgar por los datos del Instituto Nacional de Estadística.

De otra parte, en la Comunidad Económica Europea, el año pasado se declararon en quiebra unas 71.000 empresas. Una de las causas de tan amplia diferencia es que allí no hay una legislación tan inclinada al abuso de las suspensiones como en España. Según medios especializados, aquí se tramitan como tales verdaderas quiebras, es decir, insolvencias que deberían ser definitivas, porque las deudas son superiores al activo.

Las quiebras aumentaron el 41% en las de Países Bajos, 27% en la República Federal de Alemania, 26% Reino Unido y 20,3% Francia. Debe hacerse constar, no obstante, que los datos del Instituto Nacional de Estadística, elaborados a partir de las comunicaciones recibidas de los juzgados, son considerados bajos por diversos medios. El año pasado se dio la circunstancia de que oficialmente hubo 820 suspensiones de pagos, cuando la revista Fomento de la Producción va a publicar como comprobadas 895, a pesar de que sus fuentes cubren áreas aparentemente más limitadas: algunos juzgados, sobre todo catalanes, edictos publicados por otros juzgados en algunos diarios, e informes confidenciales.

En cualquier caso, tras los datos oficiales del primer semestre, las suspensiones conocidas indican que el verano ha sido malo. No sólo por el concurso de empresas importantes, sino por la afluencia de otras pequeñas. Los anales mercantiles han batido récord en diversos juzgados. Algunas de las importantes han sido la distribuidora publicitaria Víctor Sagi, con 1.948 millones de pasivo; Shopping Center, con 553 millones; Linel, con 351 millones; Modulbeton, con 959 millones.

Mal verano, peor otoño

Entre los últimos suspensos figuran personas muy conocidas en el mundo empresarial, como la sociedad textil Viladomiú (1.049 millones de pesetas de pasivo) y, ya también en septiembre, Antonio Enrich Valls (deudas por 127 millones, de pesetas), quien desde diversos puestos (Círculo de Empresarios, Asociación para el Progreso de la Dirección) se ha forjado en los últimos años la imagen de empresario moderno.Tampoco faltaron empresas de considerables dimensiones en la primera mitad del año, aunque sin superar a la mayor de 1980 (Aiscondel, con 12.600 millones de pasivo), ni a la de 1981 (los 5.994 millones de pasivo exigible por clientes del Banco de los Pirineos). Por ejemplo, entre las que causaron mayor impacto hasta el verano pasado destacan Aceros de Llodio (5.400 millones), Naviera de Cantabria (5.000), Editorial Bruguera (3.909), Cemasce (2.015), Dispreu (1.616), Ecisa (1.457), Construcciones y Muebles Metalúrgicos (1.120), y Construcciones Colomina (1.500).

Las quiebras han sido engrosadas también en los últimos días con la empresa catalana, primera española en riegos por aspersión, Humet Hidráulica, que el año pasado levantó la suspensión de pagos al recibir un crédito oficial y cuyo pasivo puede rondar los 3.000 millones de pesetas.

Pero lo peor llegó en las últimas dos semanas, con la insolvencia de Explosivos Río Tinto, sólo de cara a los bancos, y las suspensiones de pagos en el sector del Aluminio. Sin tener en cuenta, por tanto, a ERT, cuyas ,deudas totales superan los 100.000 millones de pesetas, Aluminio Español ha declarado que debe 41.000 millones a bancos y 16.000 a Oroveedores. El pasivo exigible de Alúmina Española es de 34.000 con bancos y 3.000 con proveedores.

La presencia de proveedores entre los acreedores de las empresas en suspensión es el problema que más preocupa en medios especializados, debido a que la mayor parte de su dinero comprometido suele ser a plazos todavía más cortos que los de la banca. Los bancos privados, asimismo, suelen pedir mejores garantías que las empresas y, paralelamente, tienen mayor margen de maniobra para sacar dinero por otro lado, a través de los tipos de interés. Por el contrario, si las operaciones de proveedores no están aseguradas, ello implica el peligro de suspensión para las empresas más indefensas, pues la actual depresión de la demanda les impide subir los precios y, por el contrario, deben afrontar el incremento de costes financieros y las restricciones de créditos ante la disminución de garantías.

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