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Cartas al director

El 'Libro rojo del cole'

Aconseja la máxima evangélica la mutilación a quienes se escandalizan de los avatares que depara la vida cotidiana. Ya se sabe:, arrancarse un ojo, cortarse una mano o tal vez someter al cirujano hasta el más recóndito rincón del cuerpo.Aunque, la verdad, no parece que esa máxima tenga nada que ver con la ética de la sociedad modema, europea y, por qué no, democrática en la que hoy vivimos. Gracias a Dios, España no es ya un Estado confesional. Pero, claro, yo, que no nací en esta España, sino en otra, y mamé los principios de la moral nacional-católica, me encuentro confundido. Por eso no sé si, por haber leído con deleite el Libro rojo del cole, habré de pasarme, como Luis Martínez Ros, cuatro meses y un día agazapado en un rincón de mi casa y seis años y otro día con los ojos cerrados para evitar la reincidencia en semejante tentación./

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