Hacienda replica a las acusaciones de regresividad en la reforma fiscal

Con los últimos datos disponibles del impuesto sobre la renta, Hacienda ha elaborado un informe para contestar a las críticas sobre desigualdad, regresividad o contrarreforma. La mejora de la justicia tributaria y la superación cada vez mayor de la desigualdad del impuesto son las dos principales conclusiones del trabajo. Aunque el informe sólo utiliza datos de las declaraciones presentadas en 1980 y 1981 -están siendo procesadas ahora las de 1982-, el subsecretario de Hacienda, Arturo Romaní, ha declarado a este periódico que "lo importante es la tendencia demostrada, que se mantiene".

A las crecientes críticas de la oposición se han unido este año con propias valoraciones los dos iniciadores más destacados de la reforma fiscal, los ex ministros Francisco Fernández Ordóñez y Enrique Fuentes Quintana, así como el propio Banco de España. Si el primero calificó la reforma a finales de julio pasado de asignatura pendiente, el profesor y ex vicepresidente Fuentes Quintana ha dicho que el de la renta se ha convertido en un impuesto carente de generalidad y desigual, a juzgar por los datos de la Comisión de Fraude (véase EL PAIS de 25 de julio).Asimismo el Banco de España, en su reciente informe económico sobre 1981, comenta las desfavorables cifras de las cuotas diferenciales como un posible "indicio de que se ha producido un relajamiento en el cumplimiento de las "obligaciones fiscales".

Según Arturo Romaní, los ingresos de cuota diferencial por las declaraciones de 1982 (unos 70.000 millones de pesetas) no han bajado y los tres millones de contribuyentes que han solicitado devoluciones (por unos 50.000 millones de pesetas) se corresponden con las previsiones. Por el contrario, el número de declaraciones presentadas es probable que supere los 6,6 millones, un 5% más que el año pasado.

El informe de Hacienda señala, para avalar sus conclusiones, que en las declaraciones de 1981 sobre 1980 se duplicaron las ordinarias con motivo de la elevación del límite, lo que ha supuesto una importante reducción de los costes para esos declarantes, entre quienes se encuentran un 80% de las solicitudes de devolución.

También se destaca un aumento del número de declarantes entre quienes más tienen: los de menos de un millón de pesetas de renta pasaron en los dos últimos ejercicios analizados del 80,21% al 74,62%; las declaraciones entre uno y tres millones se han elevado del 18,64% al 23,74%; entre tres y cinco millones, la subida ha sido del 0,89% al 1,19%, y en los tramos de renta superiores a once millones se han multiplicado por 2,36.

Este incremento del número de declarantes con mayores ingresos se ha reflejado también en las bases imponibles. Aunque debe advertirse, sobre el incremento monetario de las rentas -el informe no lo hace-, que, junto a un retroceso en los tramos inferiores a un millón de pesetas (pasaron del 158,7% al 51,3%), se ha detectado un incremento en los tramos superiores. El de uno a tres millones ha pasado del 34,2% al 39,9%. Por encima de los once millones de pesetas, el incremento ha sido de 138,35%.

El índice de Gini, con el cual algunos hacendistas miden la desigualdad real de la distribución de la renta entre una población determinada, es utilizado por Hacienda para poner de relieve que en los dos últimos años analizados ha mejorado la distribución.

Otro dato aportado: la reforma en el tratamiento de la familia por el aumento de las deducciones. Ello ha sido posible con un coste progresivo para el Tesoro, ya que han pasado del 10,40% de la cuota íntegra total al 12,33%.

La progresividad y personalización del impuesto, según Hacienda, se manifiesta también en materia de devoluciones, pues del 84,66% de las solicitudes procede de contribuyentes con bases imponibles inferiores a un millón de pesetas. En los tramos altos de renta el porcentaje es muy reducido.

Por otra parte, el subsecretario de Hacienda declaró que el Ministerio no ha asumido, y desconoce de dónde proceden, las estimaciones en el sentido de que durante el presente año sólo recaudará por el impuesto sobre la renta un 91,47% de los 894.100 millones presupuestados, es decir, 817.795 millones de pesetas (véase EL PAIS del pasado día 3). Según Arturo Romaní, se espera que la recaudación alcance los 850.000 millones de pesetas. Esta previsión, que recorta la de los Presupuestos del Estado para 1982 en 44.100 millones de pesetas, se ha adoptado como consecuencia de un debate interno, en el cual han destacado tres estimaciones: la más alta, 894.000 millones de pesetas, ha correspondido a la Dirección General de Presupuestos; la menor, 860.000 millones, a la Inspección General, y la tercera, intermedia, con 889.000 millones de pesetas, a otros centros directivos.

A juicio de Romaní, los datos de ingresos por el impuesto sobre la renta en los, seis primeros meses del año, que muestran un incremento del 7% con respecto a igual período de 1.981, no son representativos. Y ello sobre todo por dos factores: en enero fueron devueltos 34.000 millones de pesetas como consecuencia de las declaraciones efectuadas el año anterior (las devoluciones habían sido entonces de 11.000 millones); en segundo lugar, en el primer semestre de 1981 se imputaron entre los ingresos 20.000 millones de pesetas en retenciones.

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