Los conflictos en Oriente Oriente

Israel bombardea Beirut por segundo día consecutivo

La aviación israelí bombardeó ayer por la tarde, por segundo día consecutivo, el sur de Beirut y los campamentos de refugiados palestinos, mientras en la llanura oriental de Bekaa el alto el fuego vigente entre los Ejércitos sirio e israelí era roto por disparos de armas ligeras.

Los bombardeos aéreos israelíes, primeros desde hace casi un mes, de las posiciones palestinas en Beirut y de Siria en la llanura de Bekaa, constituyen una respuesta a las acciones guerrilleras contra las líneas del Ejército de Israel, pero ponen también de relieve la exasperación del Gobierno de Tel Aviv ante el estancamiento de la negociación para conseguir la salida de los fedayin de Líbano.Mes y medio después de la invasión de Líbano, las dificultades de las fuerzas armadas de Israel para controlar un territorio tan poblado quedaron puestas en evidencia cuando, el miércoles pasado, cinco soldados israelíes resultaron muertos y otros tantos heridos en dos emboscadas en el lago Karun, en la llanura de Bekaa, y en la periferia de Tiro.

Más grave aún fue el lanzamiento, el martes por la noche, desde la Bekaa, de cohetes Katiukas sobre Galilea, dado que uno de los principales objetivos de la conquista israelí del sur de Líbano, operación denominada oficialmente Paz para Galilea, era, justamente, poner a salvo el norte de Israel de los bombardeos palestinos.

En Sidón, capital ocupada del sur de Líbano, el Ejército israelí impuso ayer un estricto toque de queda y cerró las salidas de la ciudad, tras el ataque nocturno realizado por milicianos palestinos, provistos de armas soviéticas anticarro RPG, contra la sede del Gobierno militar israelí y la repetición de las manifestaciones de protesta de la población libanesa, indignada por las detenciones practicadas por la milicia cristiana falangista, aliada de Israel, según señalaron fuentes diplomáticas.

La réplica israelí a las acciones guerrilleras, que causó la muerte o hirió, el jueves, a 62 personas en Beirut y a 120 en Bekaa, según la agencia palestina Wafa, es también una advertencia al régimen de Damasco, cuyo ejército dejó pasar a través de sus líneas a los combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que iban a atacar al Ejército israelí.

Israel parece así haber traspasado a Siria, en. opinión de fuentes diplomáticas, su teoría que achacaba a las fuerzas palestinas en el sur de Líbano la responsabilidad de los atentados contra los intereses israelíes perpetrados en cualquier lugar del mundo.

La ofensiva israelí del jueves en la llanura de Bekaa era también un castigo al régimen de Damasco por bloquear la negociación, al negarse a acoger a los 6.000 combatientes palestinos cercados en Beirut por el Ejército israelí y un consejo a la Fuerza Arabe de Disuasión, integrada por tropas sirias, para que salga de Líbano el 27 de julio, cuando expire su mandato legal que, seguramente, no será renovado.

Tras sus fulgurantes éxitos militares del inicio de la invasión, el Ejército israelí, sin atreverse a dar un asalto definitivo a Beirut muy costoso en vidas humanas, libraba desde hace un mes, por primera vez en su historia, una larga guerra de desgaste.

Desde el jueves ha tomado nuevamente la. iniciativa para intentar forzar a la OLP a desalojar rápidamente Beirut, pero, a juzgar por la experiencia de las tres primeras semanas de intensa guerra palestino-israelí, es poco probable que lo consiga. Sus almacenes de alimentos, sus depósitos de municiones y el sentimiento de que cuanto más resista más progresará internacionalmente su causa, permitirán a la OLP aguantar durante meses en una Beirut sitiada, a menos que el Ejército israelí se decida a conquistarla. Crece así la posibilidad de que la OLP transforme una eventual derrota militar en un éxito político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 23 de julio de 1982.

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