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Reagan trata con los representantes de la Liga Árabe el reconocimiento de la OLP y su salida de Beirut

El hecho de que Estados Unidos reconozca el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, a cambio de un acuerdo para la salida de los combatientes palestinos de Beirut, fue el eje principal de las conversaciones celebradas en Washington entre el presidente norteamericano, Ronald Reagan, y los ministros de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, príncipe Sand al Faisal, y de Siria, Abdel Kalim Khadam, representantes de la Liga Arabe.

Reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino es el primer paso para crear las condiciones necesarias de una negociación que pueda resolver, a largo plazo, la problemática de la OLP, en opinión del príncipe saudí, Saud al Faisal. Este paso, que la Administración norteamericana se dispone a dar, fue, al parecer, centro de discusiones en la Casa Blanca, que fueron precedidas de una reunión de la Liga Arabe, y el nuevo secretario de Estado norteamericano, George Shultz.Sin embargo, los portavoces de la Casa Blanca y del departamento de Estado, insisten en que un acercamiento de EE UU en dirección a la organización palestina, que dirige Yasir Arafat, debe ir precedida de un reconocimiento por parte de la OLP del derecho a la existencia del Estado de Israel.

Otro punto capital de las negociaciones en curso está en el destino de los 6.000 combatientes de la OLP sitiados en el sector oeste de Beirut. El ministro sirio de Asuntos Exteriores, Khaddam, insistió en que su país no puede aceptar a los palestinos. El marco de la Liga Arabe podría servir para encontrar soluciones provisionales, destinadas a desplazar a la OLP hacia Argelia o Irak.

Todos los observadores diplomáticos coinciden en conceder particular importancia a las reuniones de Washington entre Reagan y los jefes de la diplomacia siria y de Arabia Saudí.

Pero también coinciden en afirmar que las negociaciones tocan a su fin, sin excluir la invasión por el Ejército israelí de Beirut.

El portavoz del departamento de Estado declaró, por su parte, que Schultz, "no tiene proyectos de viajes inmediatos", desmintiendo así los rumores de un posible viaje del secretario de Estado a Oriente Próximo.

Reagan decretó un embargo para el suministro de nuevas bombas de fragmentación hacia Israel, debido a que los acuerdos bilaterales EE UU-Israel permiten la utilización de tal armamento sólo con fines defensivos.

Es la segunda vez en menos de un año que Estados Unidos impone un embargo parcial al suministro de material militar a Israel. En el verano de 1981 Reagan bloqueó el envío de recambios y nuevos cazabombarderos F-16, tras el ataque de la aviación judía a la central nuclear iraquí de Tammuz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 1982

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