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El Ateneo de Madrid rechaza el proyecto de reglamento que había presentado la actual junta de gobierno

El Ateneo de Madrid no tendrá un nuevo reglamento hasta que en octubre próximo se celebre una junta general ordinaria que elegirá a una comisión de siete socios, a quienes se encargará la elaboración de un nuevo anteproyecto de reglemento distinto al que presentaba la actual junta directiva. Esta decisión la tomaron ayer la mayor parte de los casi cuatrocientos socios que asistieron a una polémica junta general extraordinaria. La junta de gobierno actual, presidida por Fernando Chueca Goitia, se comprometió a tramitar la renovación de los nuevos estatutos a partir del reglamento de 1932.

La inesperada asistencia de tantos socios, el grado de participación de los mismos y el hecho de que el presidente de la junta de gobierno admitiera finalmente el estatuto de 1932 como marco legal sobre el que edificar la nueva etapa ha aportado, según comentarios de muchos socios, una posibilidad de revitalizar la vida de esta institución cultural que con anterioridad a la incautación por el régimen de Franco se había movido en el marco de una reglamentación abierta, precisamente sobre la que se van a construir los nuevos estatutos.Los socios que se oponían al reglamento que proponía la actual junta temían "que la gestión del Ateneo iba a ser la misma que la de una sociedad anónima, cuando es precisamente todo lo contrario, ya que se trata de una institución cultural que tiene y ha tenido siempre un reglamento que da el poder fundamental a los socios".

La asamblea de ayer, que había sido convocada a las cinco de la tarde en primera convocatoria y a las seis en segunda, comenzó a petición de algunos de los presentes, con un recuento personal, de uno en uno, de los socios, cuyos carnés fueron chequeados por la mesa presidencial, integrada por el presidente, Fernando Chueca; el secretario, José Gerardo Manrique de Lara, y los vocales Paulino Garagorri, Justino de Azcárate, A. M. Campoy, Francisco Induraín y Julio Pascual (faltaban Julián Marías, Miguel Martínez Cuadrado y Mabel Pérez Serrano).

Protestas y silbidos

Tras dos horas de chequeo de identidades, hasta que se alcanzó el quórum requerido de trescientos asistentes, el secretario leyó los escritos de dos grupos de socios que pedían el aplazamiento de la junta hasta octubre por razones del tiempo de convocatoria (la mayor parte de los socios podían estar de vacaciones) y por otras razones de tipo informativo. Las palabras iniciales de Chueca Goitia, quien intentó explicar que la junta de gobierno se había comprometido seriamente, cuando ganó las elecciones el pasado mes de enero, a dotar al Ateneo de un nuevo reglamento, fueron recibidas con fuertes pitidos, abucheos y pataleos.Las protestas se sucedieron cuando el presidente del Ateneo gritó "¡Orden en la sala!", añadiendo que en la sala había un notario, y continuó: "Digo, con desdoro para esta docta casa, que el notario tome nota de los silbidos y otras faltas de corrección". Antes de dar paso a la discusión racional y al acercamiento final de las dos tendencias (una que considera vigente el estatuto de 1932 y otra que quiere partir de cero) se produjeron todavía incidentes verbales, después de que el socio Eugenio Sabaté planteara a la asamblea una cuestión previa y otra incidental, en la que pedía explicaciones en nombre de dos grupos de ateneístas sobre la figura del voto delegado que quería introducir la actual junta de gobierno y pedía el aplazamiento de la junta general por considerar que las normas de la convocatoria modificaban sustancialmente la misma.

Chueca Goitia señaló que estas proposiciones se salían del orden del día. Gritos de ¡mascarada! y ¡pucherazo! se sucedieron cuando el presidente de la junta de gobierno dijo que el orden del día lo marcaba él y que su junta había sido elegida democráticamente. "Tenemos la conciencia muy limpia y un proceder muy claro", recalcó Chueca Goitia. "Hemos querido compartir estos problemas con todos los socios, pero siempre que nos hemos reunido han sucedido cosas que lamentamos".

El apoyo público a Chueca Goitia vino fundamentalmente del ex senador Joaquín Satrústegui, del actual senador de UCD Justino de Azcárate y de Antonio Tello. Los dos primeros citaron sus respectivas experiencias de lucha democrática "en otros tiempos más duros", compararon el proceso de los estatutos del Ateneo con la aprobación de la Constitución española y pidieron conciliación, que se rompiera aquel "ambiente de buenos y malos".

Atacaron el anteproyecto presentado por la junta de gobierno, entre otros, los ateneístas Eugenio Sabaté, Luis Luelmo y Gómez Orfanell, quienes denunciaron la creación de la figura de votos delegados (la junta de gobierno tenía en su poder 170 votos de esta clase que no llegó a utilizar), criticaron diversos aspectos de actuación de la actual junta de gobierno y defendieron la vigencia del reglamento de 1932, que establece un procedimiento para su modificación que es el que fue aceptado finalmente por la asamblea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 1982