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El Gobierno israelí que preside Beguin tiene los días contados

Aunque el Gobierno israelí que preside Menájem Beguin ha sobrevivido a la prueba de fuerza en el Parlamento, donde la moción de censura presentada por la oposición laborista empató a 58 votos con la coalición en el poder, la mayoría de los observadores coincide en que los días de vida del Gabinete están contados. La opinión generalizada es que Israel va hacia unas elecciones generales anticipadas, en las que Beguin tratará de incrementar su hoy insuficiente mayoría parlamentaria.

El primer ministro israelí se había comprometido, antes de la dramática votación de la noche del martes, a dimitir si el Gobierno no conseguía un mínimo de un voto por encima de los que obtuviese la oposición con su moción de censura planteada por el deterioro de la situación en los territorios ocupados. Pero, tras la votación, se volvió atrás cuando el Consejo de Ministros rechazó por doce votos contra seis su propuesta de dimitir.La oposición acusa ahora de "hipocresía" a Beguin y subraya que si el primer ministro hubiese tenido una intención real de dimitir no necesitaba "someter" su decisión a los ministros. Bastaba con que la hubiese presentado al presidente israelí y el Gobierno habría caido automáticamente.

En resumen, la oposición acusa al primer ministro de haber realizado "una vulgar maniobra parlamentaria" al utilizar su amenaza de dimisión como medio de presión para asegurar al Gobierno un máximo de votos frente a la moción de censura presentada por los laboristas.

El presidente del Partido Laborista, Shimon Peres, declaró que Beguin, al no cumplir su palabra "ha demostrado que no sólo carce de línea política, sino también de principios".

Sin embargo, en medios cercanos al primer ministro afirman que Beguin "quería y quiere realmente dimitir". Subrayan que el jefe del Gobierno considera "intolerable" la situación planteada por el paso del rabino y diputado Haim Druckman a la oposición, que deja al Gabinete con 60 escaños en la Knesset, exactamente la mitad del número total de diputados (120), con lo que está expuesto a perder cada votación parlamentaria.

Beguin parece estar convencido, en base a múltiples sondeos de opinión, que su partido Likud puede añadir entre cuatro y seis escaños a los que tiene actualmente en unas elecciones generales anticipadas.Con ello conseguiría una mayoría gubernamental más estable que la actual.

Los 58 votos conseguidos por la oposición en la moción de censura laborista son fruto de una disparatada coalición, en la que la diputada Geulah Cohen y el rabino Druckman (ultranacionalista) querían hacer caer al Gobierno con la esperanza de interrumpir así la retirada del Sinaí, mientras los votos de izquierda (laboristas y comunistas) y liberales pretendían fundamentalmente condenar la política represiva que desarrolla el Gobierno israelí en los territorios ocupados.

Esta coalición contra natura, como la califican en los medios gubernamentales, es insuficiente para lograr automáticamente la caida del Gabinete, ya que legalmente es necesario para que prospere una moción de censura que consiga un voto más que la mayoría en el poder, pero tiene la fuerza necesaria para paralizar la actividad parlamentaria y legislativa del Gobierno, puesto que parece lo suficientemente sólida como para que se repitan nuevos empates en el Parlamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 1982

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