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El proceso por la rebelión militar del 23 de febrero

Los generales Milans del Bosch y Armada exhibieron ayer públicamente sus contradicciones

La duodécima sesión de la vista del juicio que se sigue contra los 33 procesados por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero comenzó con la continuación del interrogatorio del teniente general Milans del Bosch por el resto de los abogados. Lo más destacado de las declaraciones de Milans fue, como en la sesión del día anterior, sus continuas afirmaciones sobre la implicación del general Armada en el intento de golpe y el conocimiento que él creía que tenía el Rey de la operación. Afirmaciones reiteradamente desmentidas por el general Armada, que en la segunda parte de la sesión de la mañana de ayer comenzó a ser interrogado por el fiscal.

El presidente del tribunal dio, en primer lugar, la palabra al abogado José María Laberma, defenso del coronel San Martín, quien preguntó al procesado si creía que su defendido faltaría a la verdad para rehuir su responsabilidad. Milans dijo que no lo creía así. Le preguntó también si la idea de avisar al general Torres Rojas partió de él, y el declarante afirmó que surgió el tema en una conversación que tuvo con Armada, quien le dijo que había que avisarle.Intervino luego el letrado Francisco López Silva, defensor del co ronel Manchado, que quiso saber si había preparada una operación de corte violento, especialmente preparada por la Guardia Civil Milans respondió que no era una operación específica, sino que existía preocupación por los de rroteros en los que iba entrando España, por lo que algunos sectores estaban preocupados por ello A una pregunta del mismo letrado el declarante dijo que había conocido al coronel Manchado en el juicio.

Angel López Montero, defensor del teniente coronel Tejero, interrogó a Milans en torno a las convicciones monárquicas de Armada. El actisado indicó que esas convicciones las había tenido Armada desde siempre y, a ese respecto, manifestó que nunca puso en duda la conversación que el Monarca y aquél mantuvieron en Baqueira Beret. "Para mí", enfatizó, "era como un artículo de fe". Luego, con respecto a la presencia del general Torres Rojas en la reunión celebrada el 18 de enero en un piso de la calle del General Cabrera, dijo que se explicaba por su prestigio en las Fuerzas Armadas, por su patriotismo y porque pensaron que podía tener influencia sobre los "grupos violentos". Explicó asimismo que a dicha reu nión asistió Tejero a título personal y por su prestigio y patriotismo. A pesar de que el fiscal indica en sus Ponclusiones que en la misma reunión se propuso el asalto al Congreso, Milans insiste en que en el piso de la calle del General Cabrera todos aceptaron de buen grado la solución Armada.

No se quería la participación de civiles

Le preguntó el abogado de Tejero si en la reuniónse planteó la posibilidad de ir contra el Ejército o contra el Rey, y Milans negó y manifestó su convicción de que el Monarca conocía la operación, como consecuencia de sus conversaciones con Armada. "Sugerí", recuerda Milans, "que no interviniera nadie que fuera paisano o que hubiera tenido algún cargo en el régimen anterior, y les dije que si me consideraban su jefe, toda esa gente tenía que ser eliminada".

El teniente general Milans declaró que estaba convencido de que el Rey iba a reconducir los hechos, a partir de esa primera acción violenta (se refiere a la toma del Congreso), y que incluso pensó, después de la tarde del 22 de febrero, que el Monarca sabía lo que iba a suceder al día siguiente. Indicó también que cuando el día 22 de febrero estuvo en Valencia Pardo Zancada tenía que tener el mismo convencimiento, puesto que estuvo presente en la conversación que él mantuvo con Armada, quien manifesto la preocupación del Rey por lo que estaba ocurriendo. Insistió Milans en que estaba convencido de que los hechos se iban a desarrollar en favor de España y de la Monarquía, "porque de no haber sido así incluso lo hubiera puesto en conocimiento de la superioridad".

Aseguró Milans que tenía el convencimiento de que la operación estaba dentro de la legalidad. Luego aseguró que él mismo dijo a los presentes en la reunión de la calle del General Cabrera: "Si algo de lo que se hable aquí se llega a saber, al que lo cuente yo le perseguiré hasta la muerte". También reconoció que cuando el día 22 le llamó Armada para decirle: "Esto se hace", él le contestó: "Suerte, vista y al toro. Yo no me rajo nunca".

A una pregunta del abogado de Tejero, sobre si ordenó a su defendido que dejara a Armada hablar con los diputados, Milans contestó afirmativamente. Expresó luego la preocupacion que sintió sobre la responsabilidad que pudiera imputarse a los tenientes y, en general, a todos los que participaron en el asalto al Congreso, Tejero incluido, aunque acto seguido afirma que se tranquilizó cuando supo que se iban a poner aviones para los que quisieran salir de España y que el resto quedaría exento de responsabilidad.

El abogado de Tejero quiso saber luego si a su patrocinado le opfrecieron algún cargo, y Milans declaró en forma negativa y añadió que al teniente coronel le movían los intereses de España. Afirmó, en este sentido, que consideraba a Tejero un mero ejecutor de la operación.

Participó a continuación en el interrogatorio el abogado Pedro Martín Fernández defensor del teniente coronel Mas, quien preguntó a Milans si Gabeiras ordenó a Caruana que le arrestara. El procesado respondió que sí, aunque aclaró que la orden no fue cumplida.

Empezó mostrando su interés por detalles de la reunión de la calle del General Cabrera el abogado Rogello García Villalonga, defensor del comandante Cortina, que preguntó a Milans si en la misma Tejero dijo que tomaría Televisión, y él le dijo que esa misión la realizaría el regimiento Villaviciosa. El procesado matizó que lo que se comentó es que eso podría hacerlo el regimiento que estaba más cerca, y que no se habló de que Torres Rojas tomaría el mando de la División Acorazada. Se mostró Milans molesto con el abogado García Villalonga cuando éste le preguntó si Tejero le expuso en la misma reunión su intención de tomar el Congreso. "A mí no me lo expuso", declaró, "y esta es la segunda vez que lo digo".

Milans volvió después a segurar que Armada le contó que el Rey quería un Gobierno de civiles y la Reina lo prefería de militares. Como mostrara el abogado su extrañeza, Milans insistió: "No es extraño, porque es así". El letrado volvió a afirmar que le parecía extraño "porque, dada la situación familiar de la Reina

En ese momento el tribunal interrumpió a Rogelio García Villalonga con el fin de que no siguiera haciendo re ferencias en ese sentido.

Tejero rechazó la propuesta de Armada

El mismo abogado se preguntó cómo era posible que Tejero, que entró en,el Congreso invocando su nombre, luego no le obedeciera cuando le dijo que hiciera caso a Armada. Milans respondió: "Eso "se ha explicado ya". Cuando Armada le expuso su solución, Tejero no la aceptó. Manifestó su creencia de que ni Ibáñez ni Mas tuvieron contactos con Cortina, a quien dijo que conoció el día 21 de febrero y no en la reunión de la calle del General Cabrera, "porque no asistió a la misma". Dijo, asimismo, que Cortina era un hombre de Armada. Se le preguntó cómo se entendía entonces que no aceptara la solución de Armada. "A mí me dijeron", declaró Milans, "que había un comandante que estaba presionando para que la toma del Congreso fuera el día 23. Cuando posteriormente hablé con Armada le dije que había un señor que estaba preparando una ,reunión con él en el hotel Cuzco. Ese comandante era Cortina, por lo que creo que es un hombre de Armada". Luego reconoció que el nombre de Cortina se lo dio un enlace del que no quiere dar su nombre.

Milans señaló luego que el 20 de febrero tuvo conocimiento de la acción que iba a llevar a cabo Tejero y que fue el día 21 cuando se le comunicó que había un comandante que estaba presionando para ello.

Le preguntó luego al procesado el abogado de Cortina si estaba previsto que la solución Armada sería lenta, a lo que aquél contestó que, cuando menos, al estar avalada por el Rey, tranquilizaría a las Fuerzas Armadas.

En otro orden de cosas, el abogado quiso saber si no hubiera sido más efectivo para parar a Tejero el haber comunicado su plan a los superiores, como hizo Quintero en la Operación Galaxia. "Eso", dijo Milans, "hubiera sido denunciar a los compañeros, y eso no lo hago en mi vida". A continuación interrogó a Milans el defensor del capitán Batista, quier. le preguntó a propósito de un informe sobre la supuesta inconstitucionalidad de los estatutos de autonomía de Cataluña y País Vasco. Dijo Milans que el informe le fue entregado por Armada y que lo leyó en una reunión del Consejo Superior del Ejército. Gabeiras, según Milans, se opuso, pero la cuestión fue sometida a votación y el jefe del Estado Mayor del Ejército perdió por un voto. Este episodio provocó un posterior intercambio de cartas muy duras entre ambos generales. Sobre los autores del informe, Milans aseguró que pudo estar hecho por un colectivo "en el que pudiera estar López Rodó".

Intervino entonces el defensor del capitán Pérez de la Lastra, que insistió sobre las motivaciones de la participación de Milans en el intento de golpe -terrorismo, pactos para desmilitarizar la Guardia Civil y ultrajes a la bandera-, y después centró sus preguntas en torno a la tesis de que la toma del Congreso era parte de una "operación nacional" de la que tenía conocimiento el "Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas", a lo que Milans respondió: "Yo tenía el covencimiento de que sí". Sobre la oferta a los militares ocupantes de un avión para salir del país, Milans afirmó que "yo no creí que fuera un desdoro en ese momento, porque pensaba que era una cosa provisional y que cuando el Gobierno tomara cartas en el asunto, regresarían".

Otra vez la 'solución Armada'

El siguiente abogado, el letrado Sanz Arribas, defensor del capitán Bobis, centró sus preguntas en el papel del general Armada. A este respecto, Milans, preguntado cómo sabía que Armada iba a ser el presidente del Gobierno, respondió que el asunto estaba en el ánimo de muchos, incluso ya se había escrito en los periódicos, y que el nombramiento de Calvo Sotelo ponía dificultades a la operación.

A preguntas del mismo abogado, añadió Milans que Tejero tenía órdenes de esperar en el Congreso a la autoridad militar, porque su único papel era cumplir órdenes, y afirmó que no conocía la identidad de esa "autoridad militar", aunque, después de muchas suposiciones, pensó que tenía que ser el general Armada. Precisó Milans que nunca había dicho que la solución Armada era una barbaridad, sino que era una "barbaridad" lo que podía ocurrir en el Congreso, porque la operación del general ya la conocía con anterioridad y nunca se había mostrado en desacuerdo.

Preguntado sobre si pensaba que el Rey iba a nombrar a Armada presidente del Gobierno después del 23 de febrero, Milans respondió que sí. El abogado Tent Soler, defensor del capitán Abad, intervino entonces para preguntar si las órdenes de Tejero podían ser entendidas por sus subordinados como dírnanadas del director de la Guardia Civil, a lo que el ex capitán general de Valencia respondió que sí. El abogado Santiago Segura, defensor del capitán Muñecas y del teniente Carricondo, tomó la palabra y se refirió despectivamente al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa) como a "eso", para preguntar a Milans si sabía que el comandante Cortina "era de eso", a lo que el interrogado contestó que no.

El tono del diálogo provocó risas entre el público, por lo que el presidente llamó la atención al abogado para que en adelante se refiriera al CESID por su nombre. A nuevas preguntas del mismo abogado, Milans afirmó que no consideraba a Tejero jefe de una rebelión militar en Madrid.

-Segura: ¿Alguien de esta sala ordenaba a Tejero?

-Milans: Tengo la impresión de que alguien le marcó el día y la hora.

-Segura: ¿Alguien dio contraorden a Tejero para que no entrara en el Congreso?

-Milans: No.

El abogado interrogó después a Milans sobre la llegada al Congreso de una unidad de la División Acorazada. Milans aseguró que no podía ser considerada como una sorpresa la llegada de esa unidad a las Cortes seis horas después de la toma del Congreso y que eso no podía ser interpretado más que "como un beneplácito de los jefes".

-Segura: ¿Cree que si un subordinado no obedece una orden de un general, éste se da la vuelta y se va?

-Milans: Me remito a lo que hice con Caruana.

- Segura: ¿Qué es lo que hizo?

-Milans: Saqué el revólver.

Añadió el ex capitán general de Valencia, siempre a preguntas del abogado Santiago Segura, que el Rey no le trató como un rebelde cuando habló con él, e interrogado sobre qué valor le dio al mensaje que le mandó el Rey en el que le decía "ya comprenderás que después de esto no puedo volverme atrás", Milans contestó: "Entiendo lo que entiende todo el mundo, que no podía volverse atrás.

Preguntado a continuación por el teniente coronel De Meer, defensor del' capitán Dusmet, si el "gobierno de subsecretarios" de Laína realizó operaciones rápidas contra los asaltantes o esperó a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos, Milans dijo que creía que esperaron a ver la evolución de la situación y "creo que en la región de Valencia les apoyaban todas las autoridades".

Conversaciones con el Rey

El abogado Jesús Gómez García, defensor del capitán Alvarez Arenas, volvió a preguntar sobre la frase del Rey "no puedo volverme atrás" y Milans afirmó que interpretó que "el Rey conocía esto, pero por una serie de circunstancias creí que había cambiado de opinión". A su vez, el abogado Pedro Liñán, que defiende al capitán Román, preguntó si el Rey le llamó para que convenciera a Tejero, a lo que el teniente general procesado respondió: "Yo le dije que creía que no conseguiría nada, pero el Rey me dijo que llamara a Tejero y yo le contesté que hablara con Armada, que Armada estaba allí".

A preguntas de Antonio Muñoz Perea, abogado del capitán Pascual Gálvez, Milans dijo después que ninguna autoridad de Valencia se opuso a su bando. "Tan es así que después, en el bando de revocación, di las gracias por la colaboración que me habían prestado". Milans añadió, tras una nueva pregunta, que tenía la seguridad de que ninguna de esas autoridades estaba procesada.

El letrado Julio Ortiz, defensor del teniente Izquierdo, centró sus preguntas sobre la oferta hecha a los asaltantes del Congreso de salir en avión de España. En síntesis, Milans afirmó que tuvo noticia de la oferta por Armada y que éste no podía haber hecho ese ofrecimiento en su nombre porque no podía dar órdenes a los aviones.

"Pienso que esto era una cosa de arriba" añadió. Dijo también que le pareció "fatal" el arresto de dos mese impuesto a los guardias civiles que participaron en el asalto, después de que en el escrito de capitulación se afirmaba que no tendrían responsabilidades. Declaró más tarde el teniente general procesado, a preguntas del defensor del teniente Boza, que pensaba que era una discriminación el haber arrestado a los guardias civiles que entraron al Congreso y no a los de la Acorazada y que le parecía extraño que se tratara de sacar del Congreso a Pardo Zancada y a los de la Acorazada y no a los guardias civiles.

Versión de Armada de su conversación con Milans

A la una menos cuarto, y visto que ningún otro abogado tenía preguntas que hacer al teniente general Milans del Bosch, comenzó el turno de interrogatorio del general Alfonso Armada. A las primeras preguntas del fiscal, el ex segundo jefe del Estado Mayor del Ejército reconoció que estuvo en Valencia en noviembre de 1980 a causa de unas obras que tuvo que hacer en un piso y que después estuvo en capitanía con Milans, pero no comentaron nada en concreto. También admitió haber visto a los Reyes en Baqueira Beret ese invierno, pero no recuerda que le hicieran confidencias de ningún tipo.

Insistió el fiscal sobre si en la reunión de noviembre de 1980 con Milans hablaron de algo relacionado con la situación de España o de confidencias que le habían hecho los Reyes. Armada contestó: "Concretamente, no. Sólo hablamos de la situación española en general y de la preocupación que todo militar tiene. En este sentido, Milans y yo sintonizábamos. También comentamos que el Ejército no estaba cómodo con los problemas que tenía en esos momentos España".

Centró a continuación el fiscal sus preguntas sobre la reunión mantenida, el 10 de enero de 1981, en Valencia, entre Milans, Armada, Ibáñez Inglés y Mas Oliver, y sus esposas. Armada afirmó recordar prefectamente esa reunión. Sin embargo, dijo más tarde que no podía precisar con exactitud el contenido de la conversación, aunque se habló de la situación española, "pero en ningún momento hice ningún tipo de confidencias y menos que esas confidencias me las hubieran hecho a su vez los Reyes".

El general Armada añadió que no se habló de la existencia de grupos de acción violenta y que "en todo caso hablaríamos de la necesidad de que se solucionaran los problemas de España por vías pacíficas".

"El Rey no me habló de Suárez"

-Fiscal: ¿Habló de que el Rey le hubiera dicho que estaba harto de Suárez?

-Armada: El Rey no me hacía confidencias de ese tipo. Cuando estuve en la secretaría de Su Majestad me hizo algún comentario o confidencia, pero después ya no, porque no tenía sentido. Cuando dimitió el presidente Suárez, para mí fue una sorpresa muy grande.

-Fiscal: ¿El Rey le dijo que había que reconducir la actitud de algún grupo?

-Armada: Su Majestad no me dijo nada de eso. No obstante, tanto el general Milans como yo pensábamos que, en caso de producirse algún hecho violento, el Rey lo reconduciría, pero esto era una pensamiento nuestro. Preguntado por el fiscal si había dicho que el Rey apoyaba la operación, el declarante respondió que el 10 de enero, en esa reunión en Valencia, ni siquiera Milans sabía que fuera a ser tomado el Congreso, por lo que difícilmente él pudo haber dicho que el Rey apoyaba o, dejaba de apoyar nada, ya que no se llegó a plantear esa situación.

Siempre a preguntas del fiscal, el general Armada afirmó que no tenía una solución para la situación de España, aunque conservaba unos criterios claros de lo que sucedía, pero que, en cualquier caso, toda solución tendría que estar dentro de la legalidad vigente.

Sobre por qué negó a su capitán general (el de Barcelona) que hubiera visto a Milans en Valencia, Armada, después de afirmar que se trataba de un malentendido, pidió la lectura de las declaraciones del teniente general Pascual Galmes, en aquellas fechas capitán general de Barcelona. Este declara que, durante una conversación informal, preguntó a Armada, a quien había dado permiso para viajar a Valencia, si había visto a Milans, a lo que aquél respondió que no. Tomó la palabra nuevamente Armada para decir que no estaba de acuerdo con esas palabras, porque Pascual Galmes le hizo esa pregunta en Zaragoza, en el curso de unas maniobras, y al utilizar la expresión "capitán general", Armada pensó que Pascual Galmes se refería al de Zaragoza y no a Milans, por lo cual le respondió negativamente.

La reunión del 18 de enero

Preguntado nuevamente por el fiscal sobre la reunión del 10 de enero en Valencia, Armada negó que se hablara d e Tejero y de un asalto al Congreso. También negó el procesado que tuviera intención de asistir a la reunión del piso de la calle general Cabrera, de Madrid (el 18 de enero), y aseguró que se enteró de la misma a través del sumario. En esa reunión, según el informe del fiscal, se preparó el asalto al Congreso. Desmintió también el general Armada que, al día siguiente (19 de enero), el coronel Ibánez, tal como ha testificado Milans, le hubiera informado en Lérida del contenido de la reunión del 18.

-Fiscal: ¿Cree a Ibáñez capaz de mentir?

-Armada: No. Es un magnífico oficial.

-Fiscal: ¿Cree que Ibáñez engañó a su capitán general?

-Armada: En absoluto. Ibáñez me dijo que quería que yo le transmitiera inquietudes, pero en ningún momento me dio detalles de la reunión del día 18 de enero, y estoy seguro de que Ibáñez confirmará este extremo.

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Le preguntó a continuación el fiscal sobre su nombramiento como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, a lo que Armada dijo que fue informado de ese nombramiento primero por el Rey y después por Gabeiras. Añadió que pensaba en un principio que no tenía muchas posibilidades porque "había candidatos más lógicos que yo, como el general Fontenla o el general Sáenz de Larumbe. La primera noticia que tuve fue cuando me llamó el Rey". Confirmó posteriormente que había sido él quien facilitó a Milans un informe sobre la inconstitucionalidad de los estatutos de Cataluña y País Vasco, elaborados en 1979, y de los que se habló en una reunión del Consejo Superior del Ejército.

Armada niega contactos telefónicos con Milans

Preguntó el fiscal a Armada, si, en el curso de sus conversaciones con Milans, éste le dio un número de teléfono que correspondería al del hijo de Ibáñez Inglés, a lo que el procesado contestó que no tenía tal número de teléfono. El fiscal le pidió que hiciera memoria "porque luego tenía testigos". Intervino en ese momento Ramón Hermosilla, abogado de Armada, para manifestar que esa no era una pregunta, a lo que el fiscal replicó que no trataba de coaccionar a los testigos. El presidente del tribunal, a petición del ministerio fiscal, llamó la atención al letrado. Ante la insistencia del fiscal por saber si conocía un número de teléfono que le había dado Milans, el general procesado volvió a decir que lo desconocía.

Negó Armada que llamara a Milans el día 21 de febrero para preguntarle quién era Cortina y, a preguntas del fiscal, explicó que aquél fue un día de relax para él, que almorzó bastante tarde y sobre las cinco fue a. visitar a una de sus hijas porque su nieta estaba enferma.

Sobre las ocho y media de la noche, según declaró, regresó a su domicilio para cenar. El fiscal manifestó que el día 21 hubo tres llamadas a Valencia y pidió a Armada si podía contar algo sobre ellas. "No sé como voy a poder contarlas", replicó el declarante, "porque no las conozco. Si me las cuenta usted, yo encantado".

Le preguntó también el fiscal si recordaba la llamada que hizo el día 22 al teléfono de Ibáñez, a lo que Armada contestó negativamente. Como le recordara que había testigos de la conversación y que Milans comentó que el interlocutor no podía ser otro que él, el general procesado fue tajante: "Yo no fui".

El fiscal pidió entonces a Armada que se definiera y dijera si quería decir la verdad o no. "Quiero contestar la verdad y que el Consejo tenga las cosas claras, pero no entiendo cómo un comandante puede ser el detonante de una operación y no entiendo que, para oír mi voz, Pardo Zancada tenga que ir a Valencia", replicó Armada para tratar de desmentir a Milans, quien declaró que Par-do Zancada estaba presente cúando habló por teléfono con Armada.

Quiso saber el fiscal qué mando ejerció sobre la operación del 23-F, y Armada dijo: "Un hombre que quiere mandar no se mete en una ratonera, no se va a la Zarzuela. Un hombre que quiere mandar debe tener libertad de acción, y esa libertad solo la hubo en la III Región Militar. Si yo hubiera querido mandar, hubiera ido a un centro donde el poder no hubiera estado mediatizado".

Armada no conocía el plan de Tejero

Negó Armada que conociera íntimamente a Cortina y que hubiera tenido noticia del plan de Tejero para asaltar el Congreso de los Diputados. A la pregunta del fiscal de si conocía la existencia de las operaciones de los coroneles, de los tenientes coroneles, la solución Armada y la de Tejero, el procesado manifestó que en el ambiente flotaba una insatisfacción, pero que la denominada "operación Armada" era "una operación montada por los periodistas". "Ellos me eligieron por unas cualidades que creo están equivocadísimas", añadió. "Creo que lo escribieron de buena fe, pero los que lo escribieron no me conocían". Sobre al artículo publicado por Emilio Romero días antes del 23-17, en el que se afirmaba que Armada podía ser nombrado presidente de Gobierno, el procesado indicó que podía ser fruto de una vieja amistad, pero que, en cualquier caso, le había hecho un flaco servicio.

Dijo Armada, a preguntas del fiscal, que cuando el alcalde de Lérida le invitó a un almuerzo al que asistían también Enrique Múgica y Joan Reventós, le pareció impropio negarse, y que en la reunión, como ya había informado al capitán general, se había hablado de la situación política, del presidente Suárez, de algunos militares y sobre la negativa de la milicia a que se readmitiera a los miembros de la UMD. "Este último tema", precisó Armada, "fue el más conflictivo, ya que los demás me resbalaban".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 1982

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