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Las consecuencias del síndrome tóxico para las embarazadas

Rosalía García: "No me atreví a abortar de forma clandestina"

Rosalía García, 32 años, "pero parece que tengo diez más, ¿verdad?", casada, rnadre de cuatro hijos afectados por el síndrome tóxico, al igual que,, ella y su marido, está embarazada de cinco meses. "Ya no quisiera abortar, aunque lo peor es lo que viene, pero antes sí quise y no me atreví a hacerlo aquí de forma clandestina o a irme fuera de España".Rosalía García trabajaba antes en su casa, calle de la Alcarria, número 10, 4º D, en Leganés. "Hacía batas de señora, pero ahora no puedo". Antes, su marido trabajaba como soldador de Agromán. "Ahora lleva seis meses de baja; le pagan sólo el 75% del sueldo sin pagas extraordinarias. No hemos tenido otras ayudas que las de los gastos de farmicia y las de los vecinos y familiares. Un colegio de curas se ha enterado de la situación y nos ha dado dinero en un par de ocasiones. Ahora vamos a solicitar la ayuda que dan para que venga una asistenta, porque yo estoy cada vez peor".

Para Rosalía García, la historia del síndrome se concreta en una frase: "Me voy a volver loca". A las dificultades económicas, al estado de enfermedad de ella y su familia, une ahora la duda sobre el hijo que va a nacer. "El caos que a mí se me viene aquí", dice, y apoya una mano en la cabeza. "¡Qué va a ser de mí y de mi hijo! Yo quería abortar, pero no crea que por no tener uno más, porque él viene y yo lo recojo. Era por lo que puede pasar. ¿También este hijo estará afectado de esto? Un médico del Primero de Octubre me dijo que mi hijo saldría bien. A mí es a quien no me daba seguridad por como me encuentro".

El embarazo se produjo después de interrumpir la ingestión del anticonceptivo. "Lo dejé al caer afectada, porque me lo indicaron. Y al dejarlo me quedé. A la primera, mire usted. Vamos, lógico y normal". Rosalía explica por qué no solicitó que le fuese puesto el dispositivo intrauterino (DIU). "Lo que tenía que haber hecho era ponerme el DIU. No se me ocurrió porque no sabía que lo ponían. Bueno, en realidad, es que no lo ponían en los primeros meses de esto del aceite, quiero decir, en la Seguridad Social. Los médicos, tanto en la clínica Victoria Eugenia como en el Primero de Octubre, te decían que cuidado con quedarte embarazada, pero no te decían nada más. "Por Dios, no me digas que te has quedado embarazada", me dijo la doctora Tauri, del Primero de Octubre, cuando llegué con el embarazo. "Claro que se lo digo", le contesté. Y dijo que la culpa era suya por no haberme mandado a planificación.

Remedios caseros

Rosalía García empezó la búsqueda del modo de abortar. "Un médico del Primero de Octubre me aconsejó que no abortara aquí, en España, de esta forma clandestina que se hace, porque dijo que había mucho riesgo. Y, de ir fuera, me dijo que en caso de que luego tuviera complicaciones no me iban a acoger aquí en ningún sitio. Así es que no me atreví. Conozco a otras mujeres embarazadas, también enfermas de lo mismo, que tampoco se han atrevido. Si aquí me lo hubieran hecho de buena forma, con garantías, lo habría hecho. Porque, la verdad, he tomado rayos encendidos para ver si abortaba. Remedios caseros, de esos que te dicen. Hierbas que me trajeron. Cocí tabaco y lo mezclé con las hierbas. También probé con un tóxico que compré en una farmacia. Me lo habían recomendado y lo conseguí con artimañas porque no lo venden así como así, y además creo que sólo lo venden en esa farmacia porque es un producto raro, no sé qué. Pero tampoco me hizo efecto. Bueno, una borrachera. No se imagina usted. Como cuando el día del tabaco. Ese día es que me tuve que salir al balcón de lo mala que me puse. Me puse malísima, me estallaba la cabeza".

Rosalía García pugna ahora por mantenerse con suficientes fuerzas hasta y durante el parto. "Resulta que me han quitado los ejercicios de rehabilitación física porque es peligroso. Podrían hacerme abortar. Pero sin rehabilitación me encuentro fatal, cada día peor, y veo que a este paso me quedo sin andar."

Y añade: "Veo que me pasa lo que al chico mayor, el de nueve años, y lo que al pequeño, que se cansan mucho. Al mayor se le están deformando los huesos de la rodilla y se me está venciendo para un lado. Y es que van a tener que dejar la escuela porque son muchos viajes de autocar y se cansan. No pueden con tanto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1982