La policía boliviana
penetró violentamente, en la noche del martes al miércoles, en el edificio del Episcopado de La Paz, para desalojar a unos veinte obreros en huelga de hambre. La actuación policial originó una protesta de la Iglesia Católica y el ministro del Interior, coronel Rómulo Mercado, reconoció que sus hombres habían demostrado un "exceso de celo".


























































