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Un informe particular denuncia que la deuda de la huella ambiental de Pemex alcanza 530.000 millones de dólares

La petrolera estatal, que desconoce el cálculo para llegar a esa cifra, dice que cuenta con un esquema de aseguramiento ante eventos imprevistos

Vista aérea de la Refinería Olmeca en Tabasco, el 20 de marzo.Luis Manuel Lopez (REUTERS)

El costo total para desmantelar la infraestructura y limpiar las áreas dañadas por más de un siglo de actividad asociada a Petróleos Mexicanos ascendería a 532.000 millones de dólares. Es una de las conclusiones del informe La deuda ambiental de Pemex, elaborado por Diana Papoulias, doctora en ecotoxicología y jubilada del Servicio Geológico de los Estados Unidos, que realizó para tres organizaciones: Lingo, Sostenibilidad Global y Engenera. Este cálculo incluye la remediación de ductos, pozos, plataformas marinas y la deuda por contribución al cambio climático, entre otros aspectos. EL PAÍS preguntó a la petrolera estatal por estas cifras, que contestó que “Petróleos Mexicanos cuenta con un esquema de aseguramiento que incluye coberturas de responsabilidad civil y responsabilidad civil ambiental que cubren riesgos de eventos no deseados cuya ocurrencia sea súbita e imprevista”. El documento se presenta la tarde del martes, en un conversatorio con la autora y otras académicas como Leticia Merino.

El informe parte de describir la magnitud en México del ecosistema petrolero. En tierra, hay 29.000 pozos en 22 Estados, con unos 7.000 activos, más una red de ductos para transportar los hidrocarburos de más de 68.000 kilómetros, casi dos veces el perímetro del planeta. También cuenta la infraestructura marina, que son 291 plataformas, 120 campos con 2.000 pozos, nueve terminales marítimas, ocho terminales de almacenamiento, y 1.500 km de ductos marinos, con cinco complejos petroquímicos, cuatro procesadoras de gas y tres refinerías en las costas. Con esto analizan las principales fuentes de contaminación: residuos como “recortes de perforación” (material sólido del subsuelo), agua congénita con radicación y metales pesados, los diferentes derrames por la actividad marina, las miles de presas antiguas (áreas de vertimiento de lodos y residuos) que filtran contaminantes al suelo y mantos freáticos…

“La estimación de la deuda de 525.000 millones de dólares se basa en varias fuentes, como una solicitud de transparencia sobre pasivos ambientales, un mapa con todos los pozos, varios informes de Petróleos Mexicanos ante la Comisión de Valores de la Bolsa de Estados Unidos, reportes en prensa de incidentes donde estaba involucrada la petrolera estatal...”, explica al telefóno Papoulias, la autora. “Hicimos una lista como punto de partida y fuimos contabilizando los costos de estos pasivos ambientales con base en mi experiencia y otros casos similares de costo de remediación”, añade. Como factores clave de la contaminación de grandes áreas de México, el análisis de Papoulias apunta tanto a la enorme expansión de la mancha petrolera como a una “supervisión ambiental sumamente laxa”.

EL PAÍS preguntó a Petróleos Mexicanos por estas cifras. Respondió que como “no tienen conocimiento del informe ni de la metodología empleada para estimar la cifra señalada, no es posible validar ni reconocer dicho monto”. Lo que sí dice la empresa es que, “en términos contables, reconoce provisiones ambientales exclusivamente conforme a la Norma Internacional de Contabilidad NIC‑37, considerando únicamente aquellas obligaciones presentes, legal o implícitamente exigibles, que pueden ser razonablemente estimadas”. Citan su Informe de Sostenibilidad 2024, donde se reporta “una provisión ambiental del orden de 10.000 millones de pesos [500 millones de dólares], así como una provisión adicional aproximada de 115.000 millones de pesos [6.600 millones de dólares] asociada a obligaciones de taponamiento de pozos”. “Para el ejercicio 2024, PEMEX reportó oficialmente un inventario de 1.185 hectáreas y 32 presas pendientes de remediación, cifras que constituyen la referencia corporativa vigente”, explican desde la petrolera.

Estas cifras son contestadas en el informe La deuda ambiental de Pemex, en el que la empresa reporta “un inventario de sitios contaminados por año, el cual representa el área contaminada total menos el área remediada durante este año”. El problema es la falta de concordancia con las diferentes bases de datos disponibles. Mediciones de académicos cifran en 7.200 hectáreas contaminadas solo en el Estado de Tabasco, y la Secretaría de Medio Ambiente dice que hay 166 presas “pendientes de remediación”. “Es probable que estas sean estimaciones bajas, dada la gran cantidad de viejos pozos perforados (1904 - 1970), antes de que se prohibieran las presas de desechos”, hipotiza Papoulias.

“Si yo pudiera mandarle un mensaje al Gobierno de México, es que existe una economía de la remediación y que es una gran oportunidad”, dice la autora. La economía de la remediación es un sector que se enfoca en limpiar y restaurar áreas contaminadas o donde ha ocurrido un desastre ecológico, básicamente enfocado en reparar este tipo de zonas con un costo-efecto adecuado. “Esto se ha hecho en otros países y ha generado mucho trabajo para científicos, técnicos y para las comunidades afectadas”, finaliza.

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