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El industrial José Lipperheide fue liberado anoche por ETAm en Zorroza (Bilbao)

"Está en casa, un poco cansado y más delgado, pero está muy bien". Con estas palabras, una sobrina de José Lipperheide daba anoche, a través de Radio Nacional de España, la noticia de la liberación del industrial vasco, secuestrado por la organización terrorista ETA Militar el pasado 5 de enero. El propio José Lipperheide había comunicado hacia las 22.30 horas de ayer a su familia que se encontraba en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, donde fue conducido por tres trabajadores que lo encontraron en uno de los muelles situados entre Zorroza y Olaveaga, a unos cuatro kilómetros de Bilbao, donde poco antes le habían dejado sus secuestradores, con la orden de que permaneciera allí una hora antes de avisar a nadie.

Un mes después de su secuestro y coincidiendo con el primer aniversario del asesinato del ingeniero José María Ryan, José Lipperheide era puesto en libertad anoche por ETA Militar., que había logrado así dos objetivos de tipo material: un rescate que se cree se sitúa por encima de los cien millones de pesetas y, amedrentar a los empresarios vascos que en los últimos meses se habían negado a pagar el denominado impuesto revolucionario.Los primeros datos que se conocen de la peripecia sufrida por el anciano industrial fueron facilitados a la puerta del domicilio familiar, en un encuentro improvisado con los informadores por su hijo, José Antonio Lipperheide. El mismo indicó que el día del secuestro a su padre le transportaron en un vehículo y que del mismo trataron de traspasarlo a otro en el que se había habilitado un cajón.

El propio secuestrado, que sufre hernia discal, habría pedido a los secuestradores que no le introdujeran en el cajón, petición que fue aceptada por los secuestradores. José Antonio Lipperheide no había visto en ningún momento los rostros de sus secuestradores, que lo llevaban permanentemente tapado con capuchas. Lo trasladaron a un lugar que, por los datos porporcionados por el secuestrado, no corresponde a un caserío ni tan siquiera a una zona rural o apartada, por lo que se cree que pudiera haber pasado su cautiverio en un área urbana. José Lipperheide, según indicó su hijo, habría pasado su secuestro en un cuarto pequeño, incómodo y húmedo, en soledad. Permaneció los treinta días en el mismo lugar. Fue bien tratado por sus secuestradores, con los que apenas habló.

Sin embargo, parece que le habrían proporcionado una información suficiente sobre el estado de la negociación y le permitían leer de cuando en cuando periódicos, fundamentalmente Egin.

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José Lipperheide habló con Calvo Sotelo y Garaikoetxea poco después de su liberación

Viene de primera página

Según el hijo de José Lipperheide, parece que unas horas antes de la liberación el comando que le retenía le advirtió "que se iban", en un tono que le sonó tranquilizador, por lo que le dio la impresión de que aquello se acababa. Parece que Lipperheide ha indicado que el viaje hacia su liberación lo realizó en un solo vehículo acompañado por tres hombres, y no fue excesivamente largo.

"Muchas gracias a todos"

"Muchas gracias a todos", fueron las primeras palabras que José Lipperheide dirigió a los periodistas cuando salió a saludar a los representantes de los medios informativos que acudieron a la residencia Santa Mónica de Neguri nada más conocer la noticia de su liberación. Lipperheide se encontraba muy cansado, y su aspecto era el de una persona abatida aunque con muy buen humor.

Antes de retirarse a descansar posó para los fotógrafos y prometió para esta tarde una rueda de prensa para contar los pormenores y detalles de su cautiverio. Lipperheide aparecía con bigote, que antes de su secuestro no llevaba, al igual que en las fotografías que ETAm envió al diario Egin el p asado 28 de enero.

Según manifestó su hijo, la primera llamada recibida en su domicilio tras la liberación la realizó el presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoechea. Por otra parte, un comunicado del Ministerio del Interior facilitado a la una de esta madrugada señala que José Lipperheide estableció un breve diálogo, desde la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, con el presidente del Gobierno y el ministro del Interior. Minutos antes habían llamado a su domicilio.

Según la misma nota, Lipperheide se encontraba marcado cuando llegó a las dependencias policiales, por haber sido obligado poco antes por sus secuestradores a ingerir Valium.

"Si el estado de salud lo permite, Lipperheide prestará declaración hoy, toda vez que por su estado de semimareo no se le pudo interrogar convenientemente", acaba diciendo la nota del Ministerio del Interior.

Según manifestó su hijo y portavoz, José Antonio, su padre apareció con las mismas ropas que llevaba cuando fue secuestrado hace un mes. Después de tomar un baño y someterse a un breve reconocimiento médico, cenó con la familia, tomando sopa y merluza frita, mientras les contaba detalles de sus 31 días de cautiverio.

"Hemos llorado mucho al recibir la noticia, ya que no esperábamos la liberación tan pronto", dijo a Efe el hijo. "Yo concretamente esperaba la liberación para dentro de unos días, uno, dos o tres, pero no para hoy. El desenlace me ha sorprendido enormemente, añadió.

Versiones sobre el rescate

"No tenemos noticias de que se haya pagado rescate", manifestó a Efe el director general de Policía, José Luis Fernández Dopico, en respuesta a una pregunta sobre si el precio de la liberación de Lipperheide había sido 500 millones de pesetas. "Ese es un tema de familia del que no puedo decir absolutamente nada", manifestó el hijo del secuestrado. Sin embargo, tras arduas negociaciones, la familia habría logrado que se redujeran las exigencias de ETA de varios cientos de millones a una cifra que se estima superior a los cien.

Según informa Europa Press, la familia esperaba la liberación de José Lipperheide para anteayer, jueves, una vez consumadas las operaciones de pago de un determinado rescate, cuya cuantía todavía no se conoce.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 1982

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