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Hoy se inician en Finlandia las votaciones para elegir al sucesor de Kekkonen en la Presidencia

El pueblo finlandés concurre hoy a las urnas para elegir a los 301 miembros del organismo encargado, a su vez, de elegir al próximo presidente de la República de Finlandia. Esta segunda elección esta fijada para el próximo día 26 de enero, pero no necesariamente debe quiedar definida su decisión ese día, ya que dependerá de si algún candidato obtiene o no mayoría en la primera vuelta.

La elección de presidente, que fue para Finlandia durante un cuarto de siglo un acontecimiento casi rutinario de su vida política, aparece ahora rodeada de una desacostumbrada expectación. La causa principal, aunque no la única de ello, radica en la ausencia forzosa e irreversible de Urho Kekkonen, figura indiscutida y factor de cohesión del pueblo finlandés, por encirna de disputas partidistas, durante veinticuatro años.De alguna manera, ese consenso en torno a un hombre considerado símbolo de la unidad nacional se ha roto, como evidencia el hecho de que haya por lo menos ocho aspirantes a sucederle y por más que la mayoría de éstos sabe de antemano que no tiene ninguna oportunidad de acceder al cargo para el que se ha postulado.

Elección presidencial

Paradójicamente, cuando Kekkonen ha pasado a ser apenas un recuerdo en la memoria de su pueblo, que rápida y pragmáticamente se resignó a su ausencia, la sombra de su presencia planea y condíciona en gran medida la elección presidencial.Una curiosidad, entre otras, de la elección del día 26 es que los factores de política exterior pesan con mucha mayor fuerza que los internos. De ahí que su importancia traspase las propias fronteras y se proyecte en primer término hacia la Europa nórdica, de la que Finlandia es parte, pero mayor aún hacia el gran tablero internacional en momentos en que la partida se ha vuelto especialmente encarnizada.

La clave de esa política exterior ha sido para Finlandia, como es sabido, su relación con el vecino del Este, la Unión Soviética. La llamada línea Kekkonen, iniciada realmente por su. antecesor, el conservador Paasikivi, permitió a Finlandia preservar su independencia y prosperar económicamente merced a renovados acuerdos de amistad y cooperación con aquel país, sin perjuicio de afianzar sus vínculos con los países del bloque occidental.

Se comprende entonces que todos los candidatos, con mayor o menor énfasis, hayan dado garantías al pueblo finlandés de la continuidad de la política exterior desarrollada por Kekkonen. No obstante, no puede ignorarse la posibilidad de un triunfo, bastante dificil, pero no imposible, del candidato del Partido Conservador, Harri Holheri, que tendría la misma repercusión internacional y específicamente para la URSS que la victoria del socialdemócrata Koivisto o el centrista Virolainen.

Hasta ahora, las preferencias populares se inclinan claramente por Mauno Koivisto, primer ministro del Gobierno de Kekkonen y sucesor interino de la Presidencia, seguido a gran distancia por Holheri y Virolainen. Pero, en virtud del mecanismo de elección del presidente y de las imprevisibles combinaciones de fuerzas que pueden darse entre los 301 electores, todo pronóstico previo es aventurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1982

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  • El primer ministro, Mauno Koivisto, aparece como favorito