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Los procesados en el "caso Bultó" declara que se enteraron del asesinato por los diarios y la televisión

"Nos enteramos del asesinato de Bultó por los diarios y por televisión", han declarado los cinco jóvenes nacionalistas catalanes juzgados ayer en la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, acusados de haber formado parte de la infraestructura del grupo independentista que planeó y ejecutó el asesinato del industrial catalán, perpetrado el 9 de mayo de 1977.

Esposados y flanqueados por policías nacionales, separados del tribunal y del público por las lunas blindadas que conforman la cabina de los procesados en la sala de alta seguridad de la Audiencia Nacional, donde son juzgados los acusados de delitos cometidos por bandas armadas, los cinco jóvenes nacionalistas catalanes reiteraron una y otra vez ante el tribunal su desconocimiento del asesinato de Bultó, y atribuyeron a las torturas que les infringió la policía, durante los nueve días que permanecieron detenidos, sus primitivas declaraciones sobre su participación.La vista del juicio se prolongó por la mañana durante cuatro horas, procediéndose al interrogatorio de los procesados. Al comienzo de la vista estuvieron presentes varios diputados del Parlamento Catalán, entre ellos Jesús Pruja i Puig, de Esquerra Republicana. La sesión de la tarde estuvo dedicada a la lectura de los informes finales de las partes, ratificándose todas ellas en sus posiciones.

El ministerio fiscal, que se limitó a realizar breves interrogatorios de trámite, califica los hechos como constitutivos de los delitos de asesinato, depósito de armas, tenencia de explosivos y falsificación de documentos de identidad. En concreto, acusa a los procesados Javier Barberá y Antonino Massaguer de haber confeccionado y colocado en el pecho del industrial Bultó, junto a una tercera persona, el artefacto que, al explosionar, le ocasionó la muerte. Para cada uno de ellos pide un total de cincuenta y cuatro años y cuatro meses de privación de libertad.

Igual pena pide para el procesado Fernando Jabardo, al que el fiscal acusa de haber recogido con los otros dos procesados, María Dolores Tubau y Abel Rebollo, "información detallada sobre las costumbres, horarios y vehículos utilizados por don José María Bultó Marqués, teniendo perfecto conocimiento de la acción que iban a llevar a cabo los otros procesados, a los que pasaban, información". Para María Dolores Tubau y Abel Rebollo el fiscal solicita un total de cuarenta y nueve años y cuatro meses de privación de libertad.

Los abogados defensores de los procesados mantuvieron la petición de absolución, y, en el supuesto de que el tribunal aprecie la existencia de delito, solicitaron la aplicación de la ley de, amnistía de octubre de 1977.

El interrogatorio de los procesados, que se prolongó durante cerca de tres horas fue seguido con atención por el público, en su mayor parte compuesto de familiares, que llenaba la sala de audiencia. En síntesis, los procesados negaron cualquier participación en el asesinato de Bultó, y sólo dos de los procesados, Javier Barberá y Antonino Massaguer, declararon que mantuvieron contactos desde 1972 y 1973 con Joaquín Martínez Vendrell, pequeño industrial catalán, que fue presentado por la policía como inductor del asesinato de Bultó, y que fue juzgado en junio de 1980 y condenado por el Tribunal Supremo a doce años y un día como cómplice por omisión del atentado contra Bultó, ya que se enteró del mismo y no hizo nada por evitarlo.

Tras el interrogatorio de los procesados, que fueron detenidos por la policía en octubre de 1980, es decir, tres años y medio después del asesinato del industrial catalán, el testimonio más importante producido ante el tribunal fue el de Cristóbal Font, cuñado de Bultó, el cual se encontraba con su hermana en una habitación cuando el comando penetró en el domicilio. "No les reconozco", manifestó, dirigiéndose a los procesados. "Yo sólo reconozco a Carlos Sastre, que no está aquí; pero hay que advertir que algunos entraron directamente a la habitación, donde se encontraba sólo mi cuñado".

Tres grupos y dos juicios

El grupo de jóvenes nacionalistas catalanes juzgados ayer en la Audiencia Nacional es el tercero que ha sido detenido por la policía, en relación con el atentado del industrial José María Bultó, y puesto a disposición de la autoridad judicial. El comando ejecutor del atentado abordó a Bultó en el domicilio de su hermano político Cristóbal Font cuando se encontraban almorzando, y acto seguido le exigieron quinientos millones de pesetas, procediendo a colocarle un artefacto explosivo adherido sobre el pecho por medio de un esparadrapo. Tras ello, Bultó marchó a su domicilio donde explosionó el artefacto al intentar quitárselo. En julio de 1977, es decir, algo más de dos meses después del atentado, fueron detenidos como implicados en el mismo Carlos Sastre Benlliure, Montserrat Tarragó, José Luis Pérez y Alvaro Valls, presentados todos ellos como integrantes de un grupo muy radicalizado de carácter nacionalista. Los cuatro fueron amnistiados en noviembre de 1977, siendo esta decisión judicial fuertemente criticada cuando se tuvieron fundadas sospechas de que los mismos fueron los autores del atentado que costó la vida, en enero de 1978, de Joaquín Viola, exalcalde de Barcelona, y de su esposa. El Ministerio del Interior recurrió y la Sala Segunda del Tribunal Supremo, en marzo siguiente, anuló la aplicacion de la amnistía a dichos procesados, alegando que no estaba probada la intencionalidad política del atentado.

En marzo de 1979 la policía de, Barcelona detuvo a otras seis personas en los medios del nacionalismo radical catalán, en relación con el asesinato de Bultó, entre ellas el empresario Jaime Martínez Vendrell, uno de los fundadores del Front National d'Alliberament de Catalunya. Sólo éste y otro de los detenidos, Luis Montserrat Sangrá, fueron juzgados el 12 de junio de 1980 en la Audiencia Nacional, acusados, el primero, de ser el inductor del atentado, y el segundo, de formar parte del comando de vigilancia. Este último fue absuelto por falta de pruebas, y Martínez Vendrell fue condenado a tres meses por colaborar con grupos armados, al dar charlas a jóvenes sobre balística y armamento, si bien luego el Tribunal Supremo elevó la condena a doce años y un día, al aplicar las figuras delictivas de coautoría por omisión y de complicidad por omisión.

En octubre de 1980, es decir, tres años y medio después del asesinato de Bultó, la policía de Barcelona detuvo, relacionándolo con este hecho, a un tercer grupo, que es el que ha sido juzgado ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de enero de 1982

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