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Pedro Macía censura un programa en la televisión canaria

El director del centro regional de Televisión Española en Canarias, Pedro Macía, prohibió la emisión íntegra de un programa cultural de producción local, Contactos, de una hora de duración, porque consideraba que en el mismo existían dos secuencias lesivas para un público indiscriminado, el de la pequeña pantalla.Pocos minutos antes de que el espacio saliera en antena, y en horario nocturno, el director del centro visionó el programa y estimó que, para autorizar su pase, había que eliminar algunas escenas. Enrique López y Emilio Arribas, director y realizador, respectivamente, del programa, una experiencia cultural inusual en la televisión de Canarias, se negaron a acceder a las pretensiones de Pedro Macía y optaron porque no se emitiera. Una locutora informó que el espacio no se emitía por causa de «problemas de ajuste de programación».

El programa estaba dedicado a Teodoro y Santiago Ríos, dos de los más importantes cineastas canarios. Las escenas en cuestión se referían a dos fragmentos de las películas Clímax y Marginalia. La secuencia que se pretendió censurar en la primera cinta, exhibida en los principales cines del país como cortometraje, consistía en un travelin por un pasillo hasta una puerta que se abría a una habitación, con una atmósfera muy sugerente, y de la que procedían unas voces. En el caso de Marginalia, una película didáctica sobre el problema de la drogadicción, financiada por el Club de Leones, se quiso eliminar el momento en el que un joven se inyectaba una droga.

Pedro Macía ha declarado que, como responsable de Televisión Española en Canarias, no podía permitir que estas escenas fueran transmitidas. «He sido felicitado por algunas personas de la lucha contra la droga por no autorizar que se televisara lo que yo he prohibido. Además, esta película no cuenta con la aprobación de toda la clase media. Se trata de una verdadera apología de la droga», señaló. Por su parte, Teodoro Ríos, uno de los responsables de la película, ha señalado que su obra responde a un enfoque progresista del problema, del que «hemos querido eliminar todo el contenido tabú que posee». El realizador Emilio Arribas considera que las escenas censuradas no podían molestar a la sociedad canaria.

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