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Los trabajadores de la Casa de la Moneda responsabilizan a la dirección

Los trabajadores de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre responsabilizan plenamente a la Dirección del centro en relación con la acuñación fraudulenta conocida esta semana en este centro oficial. Los mismos trabajadores han desmentido que ellos se resistan a someterse a controles a la salida de sus turnos y denuncian que estos controles sólo se ejercen en el caso del personal obrero y en dos de las tres puertas de acceso.Según el personal subalterno de la casa, lo ocurrido debe atribuirse a la deficiente organización de la fábrica de moneda, hasta el punto de que el detector de metales que existe en ella fue desconectado por razones que ellos aseguran desconocer y "por causas ajenas a la voluntad de los trabajadores".

En este sentido se añade que "la elaboración de monedas está sometida a diversos controles de revisión y contado, tanto manuales como automáticos, y si se dan este tipo de situaciones es por una deficiente organización de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y no por falta de sistemas o personal de seguridad".

Los expertos numismáticos estiman en general que si hubiera existido un consejo asesor numismático en la fábrica nacional no se hubiera llegado al fraude de acuñar ilegalmente monedas de oro.

Según José María Valls, investigador de esta especialidad, cree que el problema de esta fábrica es que "desde los trabajadores hasta los altos cargos no son especialistas en numismática, y por tanto es relativamente fácil falsificar todo tipo de monedas".

José María Valls ha denunciado repetidamente en varios artículos la existencia de monedas falsas en el mercado, y logró que se pusiese en marcha una investigación mediante el envío de una carta al director de la fábrica.

El propio Valls considera imposible técnicamente el error aparecido en una moneda correspondiente al anterior jefe del Estado, del que falta el busto. Este "error" sólo es posible mediante una modificación de los correspondientes troqueles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 1981

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