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El ingreso de España en la Alianza Atlántica, aspecto prioritario en las conversaciones hispanas en Washington

El rey Juan Carlos informó ayer al presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, sobre la, determinación española de ingresar en la Alianza Atlántica y en las Comunidades Europeas, según relató un alto funcionario de la Casa Blanca al término de las conversaciones que ambos jefes de Estado mantuvieron en el despacho oval de la residencia presidencial norteamericana, en el primer día de la visita oficial de los Reyes Españoles a Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Pedro Pérez-Llorca, puntualizó a los informadores que en su conversación con el presidente Reagan, el rey Juan Carlos se refirió siempre a la política del Gobierno Calvo Sotelo y más concretamente en sus palabras relativas a la adhesión de España a la OTAN.

El ministro Pérez-Llorca hizo esta puntualización cinco horas después de que un portavoz de la Casa Blanca diera su versión sobre el encuentro de Reagan con don Juan Carlos. El ministro señaló que el Rey había dicho incluso que el tema de la OTAN estaba sometido a debate por el Parlamento español, subrayando lo que el propio Pérez-Llorca calificó como una explicación «impecable» del Rey, separando los temas de Estado de los del Gobierno.Otras fuentes españolas afirmaron asimismo que el Rey, al explicar la política del Gobierno de acercamiento a la OTAN y a la CEE, señaló al presidente Reagan que, aunque ambas cuestiones son separadas, en España se habían visto de una manera generalizada como un todo. Asimismo, el Rey dijo que a estos gestos de articulación de España a las instituciones occidentales, necesitaban a los ojos de muchos españoles algún tipo de compensación o de reacción inmediata occidental en favor de los intereses de España.

Momentos antes de la entrevista que don Juan Carlos mantuvo con el presidente Reagan, en presencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, del secretario de Estado americano, Alexander Haig, y del consejero de Seguridad de la Casa Blanca, Richard Allen, el presidente Ronald Reagan recibió oficialmente a los Reyes de España con una vistosa ceremonia en los jardines de su residencia. En este acto, el presidente Reagan declaró, en su discurso de bienvenida, que Estados Unidos espera la «completa integración de España en la comunidad occidental de naciones».

Asimismo, el presidente Reagan declaró su satisfacción por el papel importante que España desempeña en la lucha contra el terrorismo en Europa y se volcó en elogios sobre el proceso democrático español y, en especial, sobre la persona y la gestión del Rey, al que calificó como «campeón de la democracia». Reagan, en su alocución, se refirió también a la responsabilidad de España en el descubrimiento de América y a la huella hispánica que quedó en el territorio americano.

Don Juan Carlos, que ha invitado al presidente Reagan a visitar España en un futuro próximo, pronunció unas breves palabras de agradecimiento a la acogida norteamericana en la capital federal, y afirmó que España «ha emprendido con fe e ilusión el camino de su plena integración en el mundo occidental al que pertenece».

Como se esperaba, el tema de la adhesión de España a la OTAN se ha convertido en el telón de fondo de la visita de los Reyes a Estados Unidos. Esta cuestión, sometida en la actualidad al debate del Parlamento español, ha surgido una y otra vez en declaraciones y comunicados oficiales más o menos matizadas y enmarcada bajo el vocablo de lo occidental, excepción hecha en la precisión que un alto funcionario deja Casa Blanca hizo a los informadores, señalando que durante la entrevista del Rey con Reagan en el despacho oval el Monarca español expresó la determinación hispana de adherirse a la OTAN y a la CEE.

Posteriormente, el mismo portavoz norteamericano diría que, en una segunda conversación más amplia en lo que a la asistencia de asesores y séquito se refiere, el ministro español José Pedro Pérez-Llorca volvió a referirse al tema de la integración en la OTAN, que según altos responsables de la Administración norteamericana, se pondrá en marcha a partir de la próxima celebración en Bruselas del consejo atlántico de invierno, previsto para los primeros días del mes de diciembre. Según los informadores americanos, en este consejo se encontrará la unanimidad en favor de la invitación a Espana para que se adhiera a la OTAN.

El ministro Pérez-LIorca se refirió también al interés de España de que se encuentre una rápida solución al problema de Gibraltar. A ello contestó la parte norteamericana que este era un problema bilateral entre Madrid y Londres, y que ellos harían lo posible para conseguir un buen resultado.

OLP, Marruecos y Centroamérica

Otras cuestiones que han surgido en las conversaciones del rey Juan Carlos con el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, han sido la situación en Oriente Próximo. norte de Africa y Centroamérica. Sobre la crisis árabe-israelí hay que señalar que don Juan Carlos subrayó la preocupación hispana por que se tenga en cuenta a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en la solución de la crisis de Oriente Próximo.

La cita directa del Rey a la OLP fue respondida por la parte americana (siempre según los portavoces de la Casa Blanca, porque los españoles, como de costumbre, no habían reaccionado aún a este encuentro en las primeras horas de la tarde) señalando que antes del acercamiento. a la OLP, esta organización debería reconocer el derecho a la existencia del Estado de Israel.

En esta conversación, el presidente Reagan recordó su decisión de vender los aviones-radar Awac a Arabla Saudí, como elemento de equilibrio en la zona, y se insistió en las buenas relaciones que el rey Juan Carlos mantiene con las monarquías de Jordania y de Arabia Saudí, países clave en esta crisis, que Estados Unidos desearía incorporar a los acuerdos de Camp David.

Presidente Sadat

En relación con la situación en el norte de Africa, la parte norteamericana informó al rey Juan Carlos que habían vendido tanques y helicópteros a Marruecos, y el Rey destacó las buenas relaciones que mantiene con el monarca alauí, Hassan II, a la vez que hizo una referencia a Guinea Ecuatorial desde la óptica de las relaciones hispanas con el continente africano. Don Juan Carlos recordó que Guinea Ecuatorial ha salido de la orbita de la URSS y que España ha realizado un esfuerzo importante de cooperación con este país medlaiite la concesión de un crédito de cincuenta millones de dólares.

También se interesó el Monarca por la situación de Centroamérica, y a ello respondió la parte americana señalando que Cuba apoya a la guerrilla salvadoreña y que Nicaragua tiene ya en su poder importante armamento sofisticado de la Unión Soviética.

Acuerdo bilateral

Don Juan Carlos, que ofreció un almuerzo a personalidades políticas y del mundo de la cultura, la información y las finanzas de Estados Unidos -en el que el primer representante norteamericano fue el secretario de Estado, Alexander Haig-, se felicitó, en su entrevista con Reagan, sobre el buen momento de las relaciones bilaterales hispano-norteamericanas.

Sobre este tema, Haig y Pérez-Llorca se refirieron al aplazamiento de las negociaciones bilaterales y a la prórroga establecida al tratado de amistad y cooperación en vigor. Asimismo, el ministro Pérez-Llorca se quejó del déficit de la balanza comercial con Estados Unidos, y la parte amerlcana, de las ayudas a la exportación que practica el régimen fiscal español.

En la noche de ayer (dos de la madrugada, hora española), el presidente Reagan ofreció una cena en la Casa Blanca a los Reyes de España. Con anterioridad, los Reyes recibieron a la colonia española en Washington, en el Kennedy Center, y se entrevistaron con el secretario de Defensa norteamericano, Caspar Weinberger. Se supone que en este encuentro surgió el tema de la compra por España de los aviones de combate F-16, similares a los que tienen otros países de la OTAN, y el tema de la eventual cobertura defensiva de Ceuta y Melilla en el marco de la OTAN, así como el futuro de las bases norteamericanas en España. A este encuentro asistió también el ministro de Asuntors Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1981

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