Crítica:CINECrítica
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Metrópolis drogada

Coinciden las últimas superproducciones norteamericanas en anteponer el espectáculo a la narrativa. Comentar el decorado o un efecto visual es prácticamente lo único positivo que puede hacerse tras sus proyecciones. Se está perdiendo aquel buen hacer que caracterizó el cine clásico que, paradójicamente, es el que quieren emularlos jóvenes directores norteamericanos de hoy. Hay en este sentido varios ejemplos en la cartelera madrileña. Atmósfeta cero, de Peter Hyams, es uno mas. Plagiando el conflicto de Solo ante el peligro y copiando el obsesivo mundo cerrado de Metrópolis,Hyams ha construido un guiso en el que cabe casi de todo, pero al que le sobra la mayor parte; lo único que no ha querido imitar es la razón de aquellas dos películas, el estímulo que tuvieron Zinemann y Lang para proponer dos historias que, más allá del espectáculo, ofrecían un punto de vista sobre la realidad.

Atmósfera cero

Guión y dirección: Peter Hyams. Producción de Richard A. Roth. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen y James Sikking. Norteamericana. Ciencia-ficción. Local de estreno: Capitol.

En Atmósfera cero, tanto el aberrante mundo de la mina espacial en el que los hombres viven apiñados como su cobardía cuando el sheriff debe enfrentarse a los dos matones que vienen a liquidarle son cuestiones mecánicas, elementales, aburridas. No hay por parte del guionista y director un mínimo afán por entresacar de su historia algo más que una película engañosa que haga admirar a los ingenuos por la grandeza de las maquetas o el abismo del espacio infinito. La historia es previsible. Su resultado, obvio.

Hay, sí, una actualización de la temática, al justificar la unión entre las dos películas que se plagian por una cuestión de moda: el tráfico de drogas. Los obreros de la mina espacial son drogados por sus mismos jefes. El nuevo sheriff lo descubre todo y se enfrentará a los malvados. Ni siquiera en . este sentido hay una pequeña reflexión. El tópico vence, pero puede hacer pensar a algunos que estamos ante una película moderna.

No es extraordinario encontrarse con grandes medios cuando se trata de una película norteamericana de alto presupuesto. Sí podría serlo que, detrás de él, hubiera talento. En Atmósfera cero sólo son defendibles la correcta interpretación de Connery y la tan espléndida partitura de Jerry Goldsmith, que nunca defrauda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de octubre de 1981.

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