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Cartas al director

"Los crímenes de Cuenca"

Al ver la película El crimen de Cuenca me dio la impresión de sentir reflejadas miles de situaciones que se han repetido, en menor o mayor escala, a lo largo de la historia, y que lamentablemente continuarán repitiéndose por mucho tiempo más.Las instituciones no son entes abstractos, sino esencialmente humanos, ya que por hombres están dirigidas.

Hombres que padecen todos los defectos que nos son inherentes: el odio, la envidia, la venganza... y, como pródiga hija de todos ellos, la injusticia.

No creo que escondiendo la realidad se eduque y se madure la conciencia de una nación. Debemos ser conscientes, partícipes, enjuiciadores de nuestras instituciones, que no son ídolos sagrados, sino simples mecanismos al servicio del pueblo, y no al revés.

Lamentablemente está lejos el día en que podamos afirmar, tal como con la viruela, que la injusticia está erradicada del género humano; sólo entonces El crimen de Cuenca será un triste recuerdo del pasado./

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