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El Gobierno italiano ha acordado inversiones masivas de los bancos y suspendido aumentos de capital para la industria

Ante la situación dramática de la Bolsa de Milán, donde se cotizan casi doscientas empresas italianas, el Gobierno ha decidido una serie de medidas de emergencia que van desde la inversión masiva por parte de los bancos hasta la suspensión y de aumentos de capital destinados a la industria.Las medidas, discutidas en maratónicas reuniones con banqueros, agentes de cambio y empresarios y políticos, se adoptan mientras la Bolsa sigue cerrada por orden gubernamental desde, el pasado miércoles.

Ese día, el mercado no abrió porque se temía un hundimiento generalizado, superior incluso al ocurrido un día antes, el martes, que fue tan grande que las autoridades decidieron cerrar la sesión, invalidando las cotizaciones.

El ministro del Tesoro italiano, Nino Andreatta, se decidió a favor de la intervención masiva de los bancos después de oír el informe de los agentes de Bolsa, según el cual, bastaría con unos treinta millones de dólares (unos 3.000 millones de pesetas) para mantener, al menos, el valor de los títulos más importantes, aquellos tradicionales que pueden arrastrar a los demás.

Para conseguir la intervención del Banco de Italia y de otros doce bancos del país, Andreatta tuvo que vencer la resistencia de Carlo Azeglio Ciampi, presidente del Banco de Italia, contrario a ese método.

La Bolsa italiana convirtió en humo 8.500 millones de dólares (unos 850.000 millones de pesetas) en las veintitrés jornadas activas que se celebraron a partir del 4 de junio y hasta el momento del cierre.

La pérdida media general en ese período fue ligeramente superior al 30% del total del valor de las acciones.

Las grandes empresas italianas no han escapado de la ola negativa, en la que. entraron Fíat, Montedison, bancos, aseguradoras y cadenas comerciales y petroleras sin excepción.

Las empresas italianas que tenían previsto aumentar capital, acudiendo para ello al mercado bursátil, tendrán que aplazar la medida.

La suspensión de aumentos afecta a 3.800 millones de dólares (unos 380.000 millones de pesetas), contando sólo una decena de grandes empresas.

Aunque los técnicos sostienen que esta pérdida del 30% en poco más de un mes no es un drama tan grande, sobre todo si se tiene en cuenta que la Bolsa subió un 67% entre enero y junio del presente año, el Gobierno parece no pensar del mismo modo.

El flamante Gobierno que preside el republicano Giovanni Spadolini dio más crédito a los pesimistas, cuyas teorías vaticinaban un escándalo general en la Bolsa capaz de hundir la nave de la economía del país y de minar por muchos años la confianza del ahorrador en las leyes del mercado y en el sistema económico vigente.

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