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Las facturas de venta de RAPSA implican a empresas de Cataluña y Sevilla

Una mujer de 67 años, de la que no se hacilitado el nombre, murió ayer en el hospital, Primero de Octubre como consecuencia de la intoxicación producida por consumo de aceite adulterado. El número de víctimas se eleva a sesenta. Según Sanidad permanecen hospitalizados 1.316 enfermos. Ayer fueron incautados en toda España 51.674 litros de aceite presuntamente tóxico, según informó Interior. La empresa Raelsa, de Alcorcón, presunta responsable de la comercialización de 110 toneladas de aceite tóxico, podría haber realizado parte de sus manipulaciones en Sevilla, antes de envasar el producto.

Félix García, un pequeño transportista de San Sebastián, recuerda que en cierta ocasión Ramón Ferrero, copropietario de Raelsa, le pidió que un camión cisterna cargado con aceite de colza siguiera viaje hasta Sevilla, porque el vehículo que debía recoger la mercancía habla sufrido un retraso, según informa Victorino Ruiz de Azúa, García, que trabaja asiduamente para RAPSA -la firma donostiarra que vendió a Raelsa el aceite de colza importado de Francia, a 75 pesetas el kilo, incluido transporte-, no pudo aceptar aquel ofrecimiento porque tenía comprometido el retbrno del camión con otra carga.Sin embargo, un directivo de la empresa de transportes Marino López, que tiene sus instalaciones en el polígono Urtinsa, de Alcorcón, donde también está instalada Raelsa, confirmó a EL PAIS que entre los viajes efectuados por cuenta del almacén de aceites fraudulentos había un transporte desde Madrid a Sevilla. El contenido del camión cisterna fue entregado en la empresa Itehache de la capital andaluza, el 23 de marzo. Precisamente, el día 19 del mismo mes Raelsa había adquirido a RAPSA la primera partida de 22.000 kilos de aceite de colza crudo, después de devolver idéntica cantidad del mismo producto refinado, que se le envió por confusión.

La misma empresa, Marino López, efectuó transportes con camiones cisterna, desde Jaén, Sevilla, San Sebastián y Barcelona hasta el almacén de Raelsa en Alcorcón. Según uno de los responsables, las cisternas se vaporizan para su limpieza después de cada operación de transporte, por lo que resulta imposible determinar si quien expide la carga o la recibe consideraba comestible el aceite. Félix García, en cambio, el transportista de San Sebastián, declaró a EL PAIS que las dos cisternas de que dispone están dedicadas habitualmente al movimiento de grasas industriales. «En ninguno de los tres viajes que hice delde RAPSA a Raelsa con aceite de colza», manifestó, «se me indicó que vaporizara la cisterna. Está claro que RAPSA vendía aceite industrial, sin ocultar que era incomestible».

Tanto Marino López como Félix García cesaron sus servicios para Raelsa porque ésta trataba de ajustar al céntimo el precio de los portes, «y quería llegar hasta unas cantidades que ya no resultaban rentables», por lo que parece que con el almacén d«e aceites, de Alcorcón trabajaron en distintas fechas numerosos transportistas.

Ha podido aclararse también el motivo de que las importaciones de colza desnaturalizado efectuadas por RAPSA, entre enero y junio de 1981, fuerion superiores al total de las ventas del año anterior. La misma empresa de San Sebastián aludida tránsportó, en los seis primeros meses del presente año, 234.500 kilos de aceite de colza desnaturalizado desde los almacenes de RAPSA hasta la empresa Productos Químicos Saloiiió, de Reus (Tarragona). En esta industria se produjo un incendio, que motivó la entrega del contenido de algún camión cisterna en un almacén de la empresa Savater, en la citada localidad catalana. La última partida con destino a Reus tuvo que ser descargada, a última hora, en Productos Químicos Jorpi, del Prat de Llobregat (Barcelona).

Esta empresa, al parecer, importaba aceite de colza hasta el pasado año. Jorpi fue la firma que recomendó a Raelsa y a Salomó ante RAPSA para que ésta las incluyera entre sus clientes.

Aunque se ignora el uso a que Productos Químicos Salomó destinaba los casi 250.000 kilos de aceit e de colza desnaturalizado que adquirió a RAPSA, valorado en unos diecisiete millones de pesetas, parece ser que la relación entre ambas empresas comenzó a finales de 1980, quizá a raíz del cese de Jorpi en su actividad importadora. Hubo ya pedidos en noviembre y diciembre, pero la mayor demanda coincidió con el mes de marzo, en que adquirió más de 100.000 kilos.

El total de la compra de Raelsa y Salomó a RAPSA constituye, por sí solo, un volumen superior a todas las demás operaciones de venta de aceite de colza desnaturalizado efectuadas por la importadora de San Sebastián entre enero y junio. Tras conocerse que RAPSA había incrementado en más del doble, durante el período aludido, sus operaciones comerciales con este producto (ver EL PAIS de 5 de julio), había llamado poderosamente la atención este dato, ya que los consumidores de este aceite son, en su mayor parte, empresas metalúrgicas, cuya actividad no se encuentra en fase de expansión en España.

José María Abascal Romero, industrial, ha sido detenido y pasado a disposición judicial en Sevilla, por presinta implicación en la venta de aceite de colza a la fábrica Aguado del Prado, S. A., de Cedillo del Condado (Toledo). Y, según informa José Aguilar, en la citada ciudad andaluza se han efectuado varias requisas. Los depósitos de una refinería de Marchena: propiedad de Francisco Castro Ramos, han sido precintados por orden de la Jefatura de Comercio Interior, que ha inmovilizado 15.000 kilos de aceite de colza, de los que ha extraído muestras para su análi sis. Asimismo, se han incautztdo 286 litros de aceite de semilla a un vendedor ambulante de Cantillana, que adquirió el producto a un almacenista de Sevilla capital, Antonio Valderrama.

Por otra parte, EL PAIS ha sabido de fuentes solventes que una empresa sevillana, Itehache, SA, que viene dedicándose al refino de aceite desde hace unos cincuenta años, recibió, el pasado mes de abril una partida de aceite de colza procedente de Raelsa -almacén de Alcorcón, Madrid, cuyos propietarios están detenidos-. Sin embargo, los responsables de Raelsa no trataron directamente con la refinería de Sevilla -que niega todo fraude-, sino con otra firma leridana, de la que Itehache es filial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de julio de 1981

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