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El rechazo de Lefever, grave revés político para el presidente norteamericano

La retirada de Ernest Lefever para el puesto de responsable de la política de derechos humanos de Estados Unidos, desautorizado por el voto del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, supone un importante fracaso para el presidente Ronald Reagan frente al Congreso.

Cinco horas después de que los senadores votaran, por trece contra cuatro, contra la elección del ultraconservador Lefever como velador del respeto a los derechos humanos en la Administración Reagan, el propio interesado envió una carta al presidente Ronald Reagan renunciando.«Estoy con él», dijo el presidente momentos antes de subir al helicóptero que le llevó a su residencia de fin de semana en Camp David. Pero, al margen de las palabras de apoyo presidenciales, la retirada de Lefever equivale, en realidad, al primer escollo de talla con que choca Reagan frente al Congreso.

El rechazo del Senado, que precipitó la retirada de Lefever, supone también una advertencia a la Administración Reagan sobre la nueva ideología estadounidense de derechos humanos. No todos los políticos estadounidenses, ni siquiera la mayoría republicana, están de acuerdo en los principios sugeridos por la actual embajadora en las Naciones Unidas, Jean Kirckpatrik, para diferenciar entre regímenes autoritarios, amigos y aliados, y regímenes totalitarios, enemigos y adversarios, cuando llegue el momento de denunciar las violaciones de derechos humanos.

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