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El Matadero Municipal será reducido y adaptado a la reglamentacion en vigor

El Matadero Municipal sufrirá en los próximos meses una transformación no sólo en sus instalaciones, sino también en su estructura, con lo que se conseguirá, por un lado, adaptar los locales a la reglamentación en vigor y, por otro, dejar libre una parte de los terrenos ahora ocupados con el fin de que puedan ser utilizados de otra forma en beneficio de los madrileños. Su adaptación a la legislación vigente evita que el Matadero sea cerrado él 5 de agosto por el Ministerio de Agricultura, ya que en esa fecha la Administración comenzará a actuar contra las instalaciones de este tipo que no cumplan el reglamento técnico sanitario.Dentro del Plan Extraordinario de Inversiones, la Delegación de Abastos y Mercados solicitó 865 millones de pesetas que, tras una serie de ajustes, se han dejado en 650 millones de pesetas.

De ellos, la delegación va a dedicar 180 millones a modernizar el Matadero con vistas a su utilización durante cinco años, por lo menos; asimismo, se van a adaptar las instalaciones al reglamento técnico sanitario vigente, ya que, según informaron hace unas semanas fuentes del Ministerio de Agricultura, todos los mataderos, tanto provinciales como nacionales, que no cumplan este reglamento que para el 5 de agosto no hayan pedido una prórroga adjuntando un proyecto de obras, serán clausurados.

En la actualidad, los servicios técnicos del Ayuntamiento estudian cuáles son las obras que se tienen que realizar para cumplir este reglamento. Junto a éstas se realizarán otras, por valor de 65 millones de pesetas, que afectarán a servicios técnicos determinados y a la infraestructura del Matadero, que va a reducirse, ya que una gran parte está infrautilizada.

Precisamente los terrenos en los que están ubicados el Matadero y el Mercado de Frutas están afectados por la ley Arganzuela, que obliga al Ayuntamiento a dejar libre la zona para uso público el próximo año. Según informó Eulogio Malo, delegado de Abastos, que está estudiando la posibilidad de pedir al Parlamento una prórroga de la ley o que permita la liberación progresiva del terreno, este sistema se podría cumplir sin cambiar los planes municipales, ya que, para 1982, el Mercado de Frutas de Legazpi habrá sido trasladado a Mercamadrid y se habrá reducido la dimensión del Matadero.

El resto del presupuesto de la Delegación será dedicado a abordar un programa de renovación y adaptación de los mercados de distrito a centros comerciales. Tras realizar varias obras urgentes de acondicionamiento, se intentará que mercados como el de Canillas, Tirso de Molina, Torrijos, Vallehermoso, Barceló o General Mola se acerquen al concepto que los responsables municipales tienen de lo que debe ser un centro comercial. Aunque en este plan de inversiones no se contempla la creación de ninguno de éstos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de mayo de 1981