_
_
_
_
_

El acuerdo financiero en Altos Hornos de Vizcaya facilita la puesta en marcha de la reconversión siderúrgica

La firma del acuerdo para la refinanciacíón de las deudas de Altos Hornos de Vizcaya (AHV), que se elevan a 16.000 millones de pesetas, a realizar el próximo lunes, y la aportación de 25.000 millones más en préstamos para nuevas inversiones por parte de las seis entidades bancarias acreedoras de la siderurgía vasca, ha supuesto el espaldarazo, prácticamente definitivo, a los planes de reconversión del sector de siderurgia integral diseñados por el Gobierno.La importancia de esta firma cobra un protagonismo destacado desde el momento en que su materialización era imprescindible para acometer unos planes globales de reconversión del sector, al ser AHV la única empresa de entre las siderúrgicas integrales que cuenta con una participación mayoritaria del capital privado. Los planes para Altos Hornos del Mediterráneo y Ensidesa, participadas en su totalidad por caudales públicos, únicamente exigían un acuerdo previamente alcanzado para brindarles los 35.000 millones de financiación adicional (30.500 para Ensidesa y 4.500 para AHM), que precisaban.

Los planes para la reconversión inmediata del sector, apuntados por la Administración, se encuentran en tres puntos: los acuerdos financieros que permitan la subsistencia de estas empresas y su adecuación a las nuevas exigencias del mercado; la reestructuración técnica que les permita su incorporación a las nuevas demandas de los clientes, y, por último, un pacto con las fuerzas laborales que facilite una reducción sustancial en los costes de producción.

Los planes de política laboral, ya pactados y pendientes de firma, se concretan, según fuentes próximas al Ministerio de Industria, en una reducción de plantilla por la vía de las jubilaciones anticipadas, del orden de los 5.8100 trabajadores, lo que representa un 13,5% de la población laboral del sector. La contención salarial se limita a un aumento del 9% durante 1981 y a un 70% del índice de precios al consumo que se registre durante 1982, mientras que las de 1983, año en que finaliza la primera parte del plan de reconversión, serán negociadas entre las partes.

Esta contención salarial supondrá, según algunas versiones, unos incrementos en los costes por este concepto para las empresas del 5% en 1981 y del 6% en 1982, con lo que se posibilita la pretensión de que los gastos por este capítulo pasen a representar un 23% de la facturación total en 1983, porcentaje homologable al de las compañías europeas, desde el 32% en el que actualmente se encuentran situados.

A partir de 1983 se establecerán unos planes de viabilidad y puesta en rentabilidad de estas empresas, que serán finalizados, según todas las previsiones, dentro del presente ejercicio.

Los puntos a considerar para la definición de este plan, según fuentes próximas a la Administración, deben contemplar la orientación del consumo mundial de acero en el decenio 1985-1995, el monto de las inversiones que hay que realizar para alcanzar niveles de competencia en el mercado del futuro.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_