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Los italianos creen haber descubierto la tumba de Giotto

En Florencia están seguros desde hace unos días de que los restos mortales de Giotto, genio de la pintura, acaban de encontrarse bajo el suelo de la basílica de Santa María del Fiore. En la ciudad ha explotado la alegría y las agencias turísticas se frotan las manos y hacen ya los cálculos de cuántos miles de turistas podrán llegar a la capital toscana en peregrinación a la tumba de Giotto.Ya hace unos años se había descubierto una tumba y toda la ciudad había creído que se trataba de un milagro. Pero la tumba estaba vacía y la desilusión fue enorme. Esta vez no. La tumba que se ha descubierto debajo de la basílica contiene dos esqueletos, algunos huesos y una calavera. Y antes de que la ciencia se haya pronunciado, la noticia está recorriendo el mundo. En realidad la cosa no es imposible. Se sabe, como explica Vasari, que Giotto, en el momento de la muerte, en 1337, mientras se estaba aún construyendo el campanario de la iglesia, quiso ser enterrado allí de la manera más sencilla y sin que apareciera su nombre.

Según cuenta la historia, Giotto fue enterrado en la parte izquierda de la basílica, donde existe un ladrillo blanco en memoria «de tan gran hombre».

Pero el antiguo sueldo de la iglesia ya no existe. Fue todo recubierto de mármol y no quedó huella del lugar donde el ladrillo blanco indicaba la tumba del artista.

En estos días, mientras se estaban haciendo unos trabajos de restauración, de repente se abrió en el suelo un agujero al lado de la puerta de la almendra. Apareció entonces una escalera de cuatro escalones que baja un metro y se comunica con un viejo embaldosado. Después se halló una tumba cubierta con una gran piedra de veinticinco centímetros de gruesa. Dentro, un esqueleto de un hombre de 1,70 metros, de huesos delicados. El lugar corresponde bastante con las indicaciones de Vasari.

Alguien objeta que, en realidad son los restos de dos personas y que no es posible que a una personalidad como Giotto se le enterrara en una fosa común. Pero la respuesta es inmediata: «Era muy humilde». Ahora se espera el resultado del examen científico de los restos. Los florentinos esperan ansiosos. «En el peor de los casos», dicen, «tiene que tratarse de algún personaje importante. Podría hasta ser el virrey de Nápoles Pedro de Toledo».

De lo que no cabe duda es de que si de verdad se tratara de la tumba de Giotto las peregrinaciones empezarían a llegar a Florencia ya durante esta misma primavera, aunque hay quien asegura que muchos no se van a esperar a saber el resultado. Les basta lo que se ha encontrado. Basta con la duda para venerar al «dulcisímo Giotto».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de abril de 1981