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ASTURIAS

Los pueblos mineros, alarmados por el descenso de sus ingresos

La penuria económica de los municipios hulleros de la cuenca central asturiana, cuya industria extractiva de carbón no tributa por cuota fija de la licencia fiscal del impuesto industrial y con más del 30% de viviendas de protección oficial que pagan tasas y arbitrios municipales muy reducidos, ha sido expuesta al Gobierno en una pregunta dirigida por los diputados socialistas asturianos a través de una pregunta remitida al Congreso.Los municipios mineros de Langreo, Riosa, Lena, Aller, Mieres, Laviana y San Martín del Rey Aurelio, que producen casi la mitad de la hulla española, sufren un progresivo y alarmante empobrecimiento por la pérdida de importancia relativa del ingreso compensatorio del antiguo recargo sobre el impuesto del producto bruto de las minas. Este concepto suponía en 1948 una media del 13,50% del presupuesto de los citados ayuntamientos. Después de la aplicación de un nuevo sistema compensatorio, el porcentaje se redujo a un 6,50% en 1976 y a un 0,08% en 1977.

El estatuto municipal de 1924 estableció un recargo municipal sobre el impuesto del producto bruto de minas, que constituyó hasta 1964 la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos hulleros. En enero de 1945, fue suprimido el impuesto estatal sobre el producto bruto de las minas de carbón y años más tarde desapareció también el recargo, que suponía un 16% del impuesto, que a su vez representaba un 3% sobre el producto bruto de carbón,

Los diputados socialistas defienden el mantenimiento del recargo, que, según su criterio, no fue legalmente suprimido, o la compensación a los municipios mineros por parte de Hacienda con un importe equivalente al de dicho recargo porque la voluntad del legislador no era otra que mantener el nivel de los ingresos recibidos por estos ayuntamientos, que ven encarecida la prestación de sus servicios y atenciones municipales por las secuelas de la actividad minera, tales como cortes de caminos, producción de escombreras que deterioran el paisaje, aumento de los costes de limpieza viaria, del alumbrado público para grupos de viviendas sociales y otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de marzo de 1981