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Desde Siberia al corazón de Europa.

Una vez concluido, el gasoducto que enlazará la URSS con Europa occidental tendrá más de 4.500 kilómetros de longitud y enlazará los mayores yacimientos soviéticos con los principales centros industriales de la RFA, Francia, e Italia, entre otros países. Su instalación será suficiente para suministrar hasta 1.000 trillones de pies cúbicos de gas por un período de, al menos, veinte años. Francia y Alemania consumirán la cuarta parte de este total, pero también Austria, Países Bajos y Bélgica recibirán el gas siberiano. En el caso de la RFA, el suministro soviético representaría aproximadamente el 5% del total de la energía consumida por aquel país al final de esta década. Los franceses, menos precisos, estiman que consumirían alrededor de cinco millones de metros cúbicos al año. El gas soviético representa en la actualidad el 15% del total del gas natural importado por Francia. El coste total del gigantesco gasoducto se estima entre 10.000 y 15.000 millones de dólares -entre 850.000 millones de pesetas y 1,25 billones- Bancos de seis países comunitarios están envueltos en la financiación del proyecto, aunque los alemanes Ilevan el peso de la mayor parte de la operación. En enero pasado, soviéticos y alemanes llegaron a un acuerdo preliminar en base a un crédito a once años a un interés del 9,75 %.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de marzo de 1981