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La Junta Superior de Precios rechaza la subida de tarifas solicitada por la Compañía Telefónica

La subida del 14% en las tarifas telefónicas, prevista en el Plan Cuatrienal de Inversiones de la Compañía Telefónica y solicitada recientemente por directivos de la misma para que entrara en vigor a partir del 1 de enero pasado, podría no llevarse a efecto. La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que se reunirá el próximo martes, deberá decidir a la vista del informe negativo dado por la Junta Superior de Precios al incremento solicitado por Telefónica.

El Plan Cuatrienal de Inversiones de la Compañía Telefónica, que prevé unas inversiones próximas a los 800.000 millones de pesetas desde su entrada en vigor (junio del año pasado) a 1984, tiene prevista su financiación mediante ampliaciones de capital, emisión de obligaciones, créditos extranjeros y autofinanciación. En este marco se fijaban incrementos anuales de tarifas que irían desde el 14%, en 1981, al 8%, en 1984.El presidente de la Telefónica, Salvador Sánchez Terán, había justificado la solicitud de subida de tarifas en la evolución de costes (mano de obra, proveedores, suministros) y en la necesidad de llevar adelante el mencionado plan de inversiones. «Este año», declaraba en diciembre a la cadena SER, «vamos a hacer una inversión de, aproximadamente, 114.000 millones, y el año que viene se prevén 140.000 millones, lo cual da ya una idea de los problemas de allegar recursos financieros para atender este importante volumen de inversiones».

La Junta de Precios rechaza la subida

La Junta de Precios, sin embargo, ha estudlado la solicltud de Telefónica, que no es una mera subida de tarifas, sino un plan para incrementar todos sus ingresos en 1981 en un 14%, y ha estimado que no era procedente ningún incremento a cargo de los usuarios. Los gastos de amortización previstos por la Compañía Telefónica han sido considerados muy fuertes, y los gastos financieros excesivos (un incremento espectacular del orden del 60% o 70%) por los responsables de la Junta de Precios. La última palabra, no obstante, la tiene la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos del martes. Ya el pasado año, la Junta Superior de Precios redujo sensiblemente las pretensiones de subida de tarifas de Telefónica, y posteriormente instancias superiores de la Administración elevaron la cifra autorizada por la Junta.

La justificación del plan de inversiones, e incluso la justificación de los aumentos de tarifas, se han venido haciendo en los últimos años en base a la difícil situación que atraviesa el sector de la electrónica en España. La Telefónica es el principal cliente, absorbe casi el 90% de la producción, de las empresas españolas de electrónica y telefonía.

La situación del sector, una espada de Damocles

En los últimos días, por ejemplo, la mayor empresa del sector, la filial de la multinacional de ITT, Standard Eléctrica Española, ha recurrido a dar vacaciones pagadas a buena parte de su plantilla, para reducir producción y almacenaje. Con anterioridad a esta medida, el responsable de ITT Europa manifestaba en Bruselas la necesidad de adecuar la plantilla de Standard a la situación de crisis actual. Todo ello, y se podrían citar otras empresas, supone una presión constante sobre nuestras autoridades económicas en favor de incrementar la demanda de Telefónica, y, en consecuencia, a favor de cualquier medida, tipo subida de tarifas, que permita reactivar la demanda. La situación del sector pesa así, como si de una espada de Damocles se tratara, sobre nuestra Administración. O se aumenta la demanda de Telefónica o se hace frente a fuertes reestructuraciones y a un importante contingente de paro en el sector. El modo más fácil de resolver este dilema, al menos eso se ha venido haciendo hasta ahora, es aumentar las tarifas a los usuarios.

No obstante, y según los datos que aparecen en el Plan Cuatrienal, el Estado ingresó, en 1978, un total de 36.064 millones de pesetas procedentes de Telefónica. De ellos, 7.509 millones corresponden a impuestos a cargo de la compañía; 4.651 millones, a su participación como accionista de la Telefónica, y 23.904 millones a impuestos a cargo de terceros. En este último capítulo figuran apartados de difícil comprensión, incluso para personas vinculadas al sector, como el relativo a «uso del teléfono» (¿se trata de un impuesto al usuario?) que alcanza una cifra de 18.689 millones de pesetas.

Telefónica prevé 24.000 millones de beneficios en 1980

Los ingresos de la Compañía Telefónica en 1980 ascenderán a 189.899 millones de pesetas, según una primera estimación remitida a los trabajadores de la citada empresa por la dirección (véase EL PAIS del 21 de diciembre último) hace unas semanas.

Esta cifra de ingresos supone un incremento del 23,28% respecto a los 154.042 millones de pesetas recaudados durante el pasado año.

Por lo que se refiere al capítulo de gastos, se prevé que asciendan a 166.096 millones de pesetas, con un aumento del 25,67% respecto a los 132.165 millones gastados en 1979. Contrastando ingresos y gastos, el ejercicio 1980 arrojará un resultado positivo de 23.803 millones de pesetas, casi 2.000 millones de pesetas más que el año anterior. Según se señala en la información enviada a los empleados de Telefónica, durante el presente año descenderá la autofinanciación de la Compañía, debido «al menor y tardío ajuste de tarifas».

En la citada información se añadía que, en caso de que se aprobara un incremento de tarifas del 14% a partir del 1 de enero, Telefónica podrá enjugar el déficit previsto para el próximo año, que según el citado informe es de 16.306 millones de pesetas, fruto de unos ingresos (sin subida) de 219.155 millones, y unos gastos de 235.461 millones de pesetas.

Los ingresos complementarios que obtendría la compañía si la subida del 14% se produce a partir de primeros de año es de 24.580 millones de pesetas, por lo que se obtendría superávit en la cuenta de explotación en más de 8.000 millones de pesetas.

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