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Hielo donde antes había un lago.

Los fríos secos que, desde hace unas cuantas semanas, se abaten sobre la mañana madrileña han convertido el lado de la Casa de Campo en un bloque de hielo que no se deshace, por mucho que las temperaturas diurnas hagan subir los termómetros a unos niveles anormales para las fechas en las que estamos. Ya antes de las Navidades, donde había un lago pasó a haber una pista helada. Lástima que los eventuales patinadores sobre hielo no aprovechen la ocasión. Si así fuera, la Casa de Campo se parecería un poco más a Central Park y Madrid tomaría las costumbres patinadoras de los habitantes de Nueva York.

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