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Suárez concluye satisfecho en Colombia su viaje a Suramérica

ENVIADO ESPECIAL, El presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, concluyó ayer en Bogotá su visita oficial a este país centrada en diversos temas de la cooperación económica y comercial entre España y Colombia y relativos a la explotación de minas de carbón, investigación de uranio, cooperación siderúrgica e intercambios de café y de buques hispanos. El presidente, que realizó una escala técnica en Caracas invitado por el presidente Herrera Campins, regresa a Madrid satisfecho de este periplo americano.

Las relaciones de España y Colombia son buenas y no presentan problemas mayores en los campos político y diplomático. Aquí en Bogotá, en el plano político, España ha planteado, una vez más, su deseo de ocupar un papel formal de interlocutor del Pacto Andino ante la CEE. Es un tema este aún por desbrozar, delicado como lo calificó el ministro Pérez-Llorca, y, con posibilidades de desarrollo en una ulterior reunión multilateral de ministros de Exteriores.

En el plano cultural hay que señalar que el presidente Suárez inauguró ayer en Bogotá un magno colegio español, llamado de los Reyes Católicos y que impartirla enseñanzas escolares a la vez que se convertirá, desde ahora, en el primer centro cultural de España en Colombia. Una obra magna auspiciada por los Reyes de España, Juan Carlos y Sofía, durante su visita a Colombia en 1976, y que ahora llegó a su fin en un magnífico edificio con instalaciones deportivas y salones de conferencias que costó a España cerca de setecientos millones de pesetas.

En el plano económico hay varios temas. El primero, el proyecto de explotación triangular de un gran yacimiento de carbón para hulla en colaboración con Colombia y Brasil. El tema sigue hacia adelante, aunque sus frutos no serán de inmediato. También está la cuestión de importaciones de carbón y la colaboración hispano-colombiana en materia de investigación de uranio en este país.

Entrevista con Herrera Campins

El encuentro Suárez-Herrera Campins tuvo un tono más político. Se ha dicho en los últimos meses cómo el presidente venezolano no tenía buenas relaciones con el jefe del Gobierno español. La historia viene de lejos y tuve su arranque en las últmas elecciones presidenciales venezolanas, en las que el asesor de Suárez y defensor de imagen de Suárez y de varios de sus ministros, Rafael Ansón, dirigió la campaña electoral de Pinerúa, el contrincante de Herrera. Algunos consideraron esto una injerencia y Espaa pagó, en definitiva, este error y falta de tacto político. Las consecuencias fueron inmediatas porque el presidente Herrera mandó revisar los grandes acuerdos de cooperación que Suárez y el ex presidente Carlos Andrés Pérez firmaron en el pasado.De todas maneras, se ha hablado de una relativa distensión en los últimos meses, y quizá la escala de Suárez en Caracas sirva para facilitar el deshielo. El presidente español habló en Santa Marta con Herrera y éste lo invitó a cenar en Caracas, cosa que aceptó Suárez.

Cosas del viaje

La estancia de Suárez en Colombia ha estado marcada por permanentes errores de protocolo e incidentes de menor responsabilidad, como el que evitó que los cadetes españoles fueran mencionados después del desfile y silenciados durante la parada que rindió homenaje en Santa Marta a Simón Bolívar. Pero ahí no quedó la cosa, la televisión colombiana confundió a Suárez con el casi dictador de El Salvador Napoleón Duarte y, para colmo de desgracias, ayer mismo, al salir Suárez de su residencia, el jefe de su guardia de honor gritó: «Saluden al presidente de la república española». Suárez se volvió sonriente y murmuró algo así como «¿es que ya dieron un golpe en Madrid?», dijo bromeando. Se rectificó por vía protocolaria al portavoz de la guardia.Un amplio sector de la comitiva de Suárez, encabezado por Alberto Aza y seguido por asesores y directores generales, como Senén Florenza, Martínez Pujalte, Torrente y los edecanes han sido víctimas, desde Santa Marta, de fuertes ataques de diarrea, lo que les obliga en muchas ocasiones a abandonar pirecipitadamente los actos oficiales e incluso las negociaciones. Las señoras que viajaban por primera vez con Suárez su esposa, Amparo lliana, la señora de Pérez-Llorca y Rosa Posada, secretaria de Estado para la Información, han salido mejor paradas, aunque esta última sufrió casi un desmayo por la altura de Bogotá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 1980

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