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EXTREMADURA

Luis Ramallo dimitió como presidente de la Junta

Luis Ramallo García dimitió ayer del cargo de presidente de la Junta de Extremadura, ante el pleno del organismo preautonómico, reunido con carácter extraordinario en la Diputación Provincial de Badajoz. Esta dimisión no ha causado ninguna sorpresa, ya que en los últimos días se especulaba con tal posibilidad al conocerse las decisiones de altos organismos del partido centrista, que contemplaban el hecho como una medida más entre las adoptadas con motivo de la pugna existente entre los centristas extremeños.

En efecto, la dimisión del senador Ramallo de la presidencia de la Junta está íntimamente ligada con las sanciones que el comité central de disciplina ha impuesto a once miembros del comité provincial de Badajoz, entre los que se incluye al actual presidente del partido y diputado por la misma provincia, Enrique Sánchez de León, que podría ser apartados temporalmente del partido. Como medida compensatoria a esta grave decisión, los órganos superiores del partido han considerado que la dimisión del presidente de la Junta sería necesaria para intentar resolver las graves disensiones del partido en la provincia de Badajoz. Se hará cargo de la presidencia de la Junta Manuel Bermejo, al menos provisionalmente.Según fuentes cercanas a UCD, aunque no ha podido ser confirmado por EL PAIS, parece que Joaquín Suárez Generelo, uno de los once expedientados, ha presentado recurso amparándose en los actuales estatutos del partido y en la Constitución, que contempla que ninguna persona puede ser motivo de sentencia sin antes haber sido escuchada.

En la sesión plenaria de la Junta regional, Luis Ramallo encontró en los miembros de la oposición (socialistas y comunistas) duros ataques contra su gestión personal a lo largo de dos años de presidente de la Junta, calificando el balance corno negativo, del que es responsable Luis Ramallo, que no ha encontrado el camino de la eficacia. Según los socialistas, el hasta ahora presidente ha centrado su gestión en enviar telegramas al poder central como protesta por determinadas actuaciones de aquél y servir de voceador de las acciones que se ejercían sobre Extremadura. Su dimisión, para el PSOE, no representa ningún trauma para la región. Las palabras de los socialistas fueron replicadas por el portavoz de UCD, quien afirmó que Luis Ramallo había conseguido loglos positivos para Extremadura, citando varios ejemplos de ello.

Tras la intervención de todos los grupos, Luis Ramallo improvisó un discurso, en el que trató de justificar las razones de su dimisión, que, dijo, no era por incompatibilidad moral con ninguno de sus miembros. Su dimisión la justificó como un servicio más a Extremadura, al acatar la decisión de su partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de diciembre de 1980