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Marruecos impide pescar en sus aguas a los barcos españoles escapados a su vigilancia

Además de tener que pagar la multa que les corresponde por pescar en zona prohibida, los dieciocho pesqueros de Barbate que se negaron a regresar al puerto de Casablanca para ser juzgados administrativamente se verán sin licencia para pescar e incluidos en una lista negra que les prohibirá faenar para siempre en aguas marroquíes.

Los barcos de Barbate habían sido apresados por patrulleras marroquíes el viernes 21 de noviembre, junto con otros nueve que sí se dirigieron al puerto de Casablanca, tal como se les indicó y que ya se han marchado después de haber pagado las multas correspondientes. Según el acta de apresamiento, los barcos se encontraban al sur de Larache, en zona prohibida según el actual convenio provisional de pesca en vigor; uno de ellos, el Gestoso AIvarez, multado con diez millones de pesetas, no disponía de la necesaria licencia.

De acuerdo con la Dirección de Pesca Marítima de Marruecos, competente en este caso, los patrones de los barcos, que disfrutan de un régimen de gracia y están alojados en un hotel de la citada ciudad marroquí, bajo palabra del cónsul de España en dicha localidad de que no huirán, podrán marcharse inmediatamente a sus casas una vez hayan sido pagadas las multas. La Administración marroquí ya no insiste como al principio en que los barcos se presenten en el puerto mencionado, aunque esa condición ha sido sustituida por una decisión durísima de prohibirles para siempre la posibilidad de pescar en aguas marroquíes.

No obstante, ayer una cierta inquietud se había apoderado de los patrones que se encuentran retenidos en Casablanca porque uno de ellos, el patrón del Marquesa Tilda, con base en la región de Málaga, regresó a su casa a pesar de la palabra empeñada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 1980