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El Ayuntamiento de Ortuella hace un llamamiento general pidiendo ayuda económica

La Corporación municipal de Ortuella, localidad vizcaína en cuya escuela se produjo recientemente una explosión que acabó con la vida de medio centenar de niños, será recibida mañana por el rey Juan Carlos en el palacio de la Zarzuela. El Ayuntamiento de esta población, presidido por un socialista, ha hecho un llamamiento con el fin de poder paliar el gran problema económico y social derivado de la catástrofe.

«Ha llegado la hora de menos ofrecimientos simbólicos y más hechos. Pedimos soluciones. Las flores del cementerio están marchitas y algunas personas e instituciones ya están olvidando la tragedia de Ortuella cuando, precisa mente, empieza ahora ... ».Estas palabras, cargadas de amargura e impotencia, son parte de un llamamiento que acaba de realizar el Ayuntamiento de Ortuella a todas las instituciones vascas y del Estado que prometieron ayuda en. su día, para que colaboren, a superar los enormes problemas de tipo social y económico que la Corporación municipal y, en definitiva, el municipio, tiene planteados veinte días después de la explosión registrada en el colegio Marcelino Ugalde, que produjo 53 víctimas, la mayoría niños.

Muchos son esos graves problemas que tiene que afrontar de inmediato el Ayuntamiento de Ortuella. Acaso el más grave es el escolar, que debe encontrar solución en colaboración con instituciones del Estado y de Euskadi. Así, el Ayuntamiento necesita conseguir en un tiempo récord unos terrenos para la construcción de un campo de fútbol que sustituya al actual, donde van a montarse unos módulos escolares prefabricados para albergar 32 unidades, que sufraga el Ministerio de Educación. A tal efecto, el Ayuntamiento ha pedido la cesión de unos terrenos propiedad de Renfe.

Por el momento, la Administración ha aceptado cederlos con un alquiler simbólíco hasta tanto no se produzca una recalificación de los terrenos en el plan de reforma interior. Sin embargo, esto no es suficiente, porque el Consejo Superior de Deportes no se compromete a construir ese nuevo estadio prometido hasta que los terrenos no sean propiedad municipal.

Así las cosas, el club de fútbol local, más por «amarrar las cosas» que por falta de solidaridad, pretende tener segura la palabra de que se llevan adelante las obras del nuevo campo antes de poner a disposición del Ayuntamiento el actual terreno de fútbol.

"Ni terreno ni dinero"

Más grave aún resulta asegurar la realización de os dos colegios que sustituirán, a medio plazo, a las escuelas siniestradas. Para la realización de aquéllos, según la reglamentación, debe ser el Ayantamiento de Ortuella quien ceda los terrenos. «No tenemos», declara el alcalde a EL PAÍS, «ni terrenos ni dinero para adquirirlos. Es una situación extraordinaria que necesita soluciones extraordinarias».Otro capítulo a resolver sería el dé los gastos de sepelios, primeras ayudas, transportes y anuncios en periódicos, que se elevan a varios cientos de millones. «Un gasto al gue no podemos hacer frente», señala un concejal. «Nuestro presupuesto no cubre las necesidades mínimas normales». Existía un ofrecimiento del Gobierno Civil de Vizcaya de hacerse cargo de los gastos del sepelio a cuenta del Ministerio de Educación. Para sufragar el resto se ha pedido ayuda a otra instituciones.

Las Juntas Generales de Vizcaya, reunidas en Guernica, aprobaron por unanimidad una moción en la que se acuerda una serie de dotaciones y subvenciones especiales, que no se especifican, para Ortuella. Asimismo, se aprobó por unanimidad el compromiso de encontrar puesto de trabajo a cuatro vecinos del pueblo que perdieron hijos en la catástrofe, que carecían antes de ocupación e incluso de seguro de desempleo.

A los problemas económicos se, suman los laborales. El cúmulo de gestiones que desde el día 23 realizan los corporativos les retiene prácticamente todo el día en el Ayuntamiento, por lo que prácticamente ninguno acude a su puesto de trabajo habitual. Para paliar la situación, el consejero de Trabajo del Gobierno vasco, Mario Fernández, ha mediado con los responsables de las empresas donde trabajan para pedirles comprensión y garantías de que no perderán sus puestos ni serán penalizados.

Mientras sus mayores solucionan los problemas materiales, los escolares de Ortuella se reponen lentamente del trauma. Muy asustados aún, con los recuerdos a flor de piel, van tomando poco a poco contacto con sus antiguos profesores en locales acondicionados provisionalmente en el municipio, Casi todos los niños acuden a las aulas, en principio, una hora diaria, que se hará extensible a dos la próxima semana, a tres en la siguiente, y así sucesivamente, para recobrar el pleno rendimiento, coincidiendo con la apertura de los módulos prefabricados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 1980

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