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El conflicto del Sahara

Continúa la batalla de Ras el Kanfra, un mes después de su comienzo

El Bouba (frontera saharaui-marroquí)

Un mes después de haberse iniciado los enfrentamientos, el Frente Polisario y las fuerzas marroquíes siguen enzarzados en combates esporádicos a lo largo de la frontera saharaui-marroquí. En un arco de más de veinte kilómetros, situado al oeste de la línea divisoria, y con una profundidad de siete kilómetros, el Polisario ha contenido la progresión de las unidades de elite marroquíes, según ha podido constatar un grupo de periodistas que durante tres días visitó esa zona la pasada semana.

Los periodistas, entre los que se hallaba este enviado, recorriendo más de quinientos kilómetros entre la localidad argelina de Tinduf y las proximidades de Ras el Kanfra, situada a siete kilómetros al interior del sur de Marruecos, en la vertical de la localidad saharaui de Hauza, que también fue visitada.Durante el recorrido en Land Rover, el único incidente digno de ser mencionado fue la detención del grupo por un avión de reconocimiento marroquí C- 130, que sobrevoló en círculo a la expedición durante media hora. El grupo, integrado por tres Land Rover, modificó entonces el rumbo, penetrando en Marruecos por el puesto de El Bouba, a diecisiete kilómetros al oeste de Abattieli y ochenta al sur de Tan-Tan.

Durante dos horas, los periodistas, acompañados del dirigente saharaui Omar Hadrani, miembro del comité ejecutivo del Polisario, pudieron permanecer a menos de un kilómetro de las primeras líneas marroquíes, en un terreno discontinuo, salpicado por una docena de vehículos militares marroquíes: carros blindados, transporte de tropas y camiones semicalcinados y con el aspecto de haber sufrido de lleno el impacto de granadas de carga hueca.

En esa misma zona permanecen todavía los restos de un avión Mirage F-1 derribado por el Polisario el 21 de septiembre pasado. El cadáver del piloto, una masa irreconocible y gelatinosa, recibió sepultura durante nuestra visita.

Al parecer, el piloto intentó un aterrizaje de emergencia, después de haber sido tocado el avión y luego de tratar infructuosamente de hacer funcionar su asiento eyector. Pero al tocar suelo una de las bombas que llevaba bajo las alas hizo explosión, pulverizando parte del aparato. Bajo el ala derecha del avión permanecía intacta otra bomba.

Cerca de allí, los periodistas vimos un bulldozer que, según el Polisario, era empleado para cavar trincheras por los marroquíes y que fue capturado intacto en uno de los asaltos.

Diseminados por toda la zona aparecían contenedores intactos de obuses de mortero de 81 y 120 milímetros, así como mumerosas tumbas en las que, según Hadrani, los saharauis han enterrado a varios centenares de militares marroquíes.

El Polisario sigue actuando en el Sahara occidental con gran despreocupación. La pequeña columna de corresponsales invitados a penetrar en el sur de Marruecos rodó sin problemas notorios sobre la carretera que une Smara y El Aaiún con Hauza; paró tres noches en medio del desierto, en minúsculos oasis, donde los combatientes encendieron fogatas, cocinaron y se permitieron cazar algunos volátiles empleando sus habituales kalashnikov.

Control polisario

Con esta visita, el Frente Saharaui quiere demostrar que sigue controlando una franja del terreno marroquí incontestado y ha logrado detener el avance de la columna formada por las tropas de elite El Arak y elementos de los regimientos sexto, octavo y décimo de las FAR marroquíes.

La batalla de Ras el Kanfra, iniciada el 21 de septiembre, enfrenta a unos efectivos marroquíes calculados en 12.000 hombres y a numerosas katibas del Polisario. Hasta ahora, ambas partes han anunciado haber causado graves pérdidas al enemigo en los choques ocurridos los días 3 y 7 de este mes.

Las fuerzas marroquíes intentaban fortificar una línea defensiva desde Tan-Tan hasta Abattieh para proteger la carretara Tarfaya-Aaiún, instalando un puesto de mando en Abattieli y otro en Ras el Kanfra, pero los saharauis, según la descripción hecha por Hadrani, lograron penetrar en cuña en ese último lugar, no obstante, estar protegido por una batería de «órganos Stalin» (cohetes de fabricación soviética, tipo katiuska), destrozando el puesto y organizando una operación envolvente a las dos alas de la fuerza marroquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1980