Cartas al director
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Demasiada ineficacia

En España hay demasiados atracos, demasiados robos, demasiados asesinatos, para poder hablar de derechos humanos. Demasiado miedo, precauciones, privaciones impuestas por el terror, para poder decir que éste es un régimen de libertades.Demasiada impunidad, delitos sin un castigo por falsa clemencia, demasiada dejación como para considerar al nuestro no sólo como Estado de derecho, sino simplemente como Estado.

Demasiados cuchillos, pistolas y carabinas de cañones recortados incontrolados, como para pensar que así es posible la convivencia. Demasiados perjuicios económicos producidos por la delincuencia como para referirse al bienestar de los españoles. Demasiado gasto para tan poca eficacia.

Es tal la cantidad de descontentos que esto ha generado, que ya no hay derecho a hablar de voluntad popular.

Muy poco respeto de los parlamentarios por la opinión de sus electores,atentos sólo a sus dogmatismos, como para pensar que esto se asemeja a una democracia. De lo contrario, la pena de muerte ya sería una realidad entre nosotros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de septiembre de 1980.

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